Lunes de pánico en Wall Street: pérdidas en Dow Jones y Nasdaq

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Si el pasado viernes fue un mal día para los índices estadounidenses, el lunes ha sembrado el pánico. Las caídas del Dow Jones hasta la media sesión eran cercanas al 2%, pero, tras perder los 25.000 puntos – y más concretamente los 24.750 enteros – , el principal selectivo entró en barrena y llegó a dejarse un 6% y los 24.000, en una caída que superaba los 1.500 puntos en menos de una sesión. Tras recobrar parte de las pérdidas, el Dow Jones cerró dejándose un 4,6%, el Nasdaq perdió los 7.000 puntos y el S&P 500 se dejó más de un 4%.

Al cierre de las operaciones, el Dow Jones de Industriales cerró en los 24.346,09 enteros – el valor del selectivo que menos se dejó fue Apple con un 2,5% – , el S&P 500 perdió un 4,09% hasta las 2.649,04 unidades y el Nasdaq Compuesto se dejó un 3,78% hasta los 6.976,53 puntos.

Así, el Dow Jones borró todas las ganancias logradas en lo que llevamos de año – en enero el índice se anotó una subida de casi el 6% -, y pasó a territorio negativo, con un balance negativo del 1,5% en este 2018. En este sentido, se anotó su peor caída de la historia en cuanto a puntos, con 1.175,21 enteros.

Los valores más perjudicados del selectivo fueron Boeing (-5,74%) y Exxon (-5,69%). Diez compañías perdieron más de un 5%, y 12 perdieron entre un 4 y un 5%.

Algunos expertos achacan esta precipitada caída a las órdenes de venta preprogramadas si los índices o valores llegaban a caer hasta situarse en ciertas cifras. Pocos minutos después, las pérdidas se recortaron a la mitad, siendo aún así de gran calado para estos selectivos.

El dato de empleo del pasado viernes ha desatado los temores entre los inversores a un crecimiento mayor de lo esperado de la inflación. Los salarios registraron la mayor subida desde 2009. La rentabilidad del bono a diez años está situado en máximos de cuatro años.

Wells Fargo fue una de las protagonistas de la jornada. Sus acciones cayeron un 10,24% después de que la Fed le haya limitado el crecimiento por el escándalo de las cuentas corrientes ficticias.

El Economista.

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