La filosofía de inversión de Andrés Allende en CobasAM

La filosofía de inversión de Andrés Allende en CobasAM

Desafortunadamente, en la industria de la inversión es como si muchos se vieran empujados "a ver quién se atreve más”

Image result for andres allende cobasPor: Andrés Allende

Ser o no ser… adivino

Todo lo siguiente sonará irrelevante a Marty McFly (Regreso al Futuro 1, 2, 3…) y otros como él, o a los videntes que sepan lo que va a pasar. Pero para los que se parezcan más a mí, aquí va: para invertir no hay que adivinar; es más, hay que huir de todo lo que se le parezca.

Todo inversor se enfrenta cada día con la incertidumbre. Los mercados son inciertos porque la realidad a nuestro alrededor lo es, y aún más impredecibles son las reacciones de las personas, que son quienes forman esos mercados. Todo influye en todo, y todo está conectado. Por ejemplo, si llueve mucho en Australia e Indonesia se ralentiza el envío de carbón, que a su vez hace subir el precio de la electricidad, aumenta la inflación, suben los tipos de interés y los costes de las hipotecas, baja el presupuesto para las vacaciones… O a lo mejor se manda menos carbón. Entonces, por asociación, desciende el coste de mandar grano, cae el precio de la comida, bajan la inflación y los tipos y sube el presupuesto para las vacaciones… ¿En qué quedamos? ¿Compro o vendo, o me voy de vacaciones o no?

La verdad, es que yo no me siento capacitado para adivinar demasiado. Una vez hice una quiniela y acerté ¡cero…! A decir verdad, tampoco me he cruzado con nadie que pueda adivinar mucho más que yo. Como para fiarse, vamos.

Desafortunadamente, en la industria de la inversión, tal vez por su competitividad, es como si muchos se vieran empujados en un “juego del gallina”, de “a ver quién se atreve más”.

Profesionales muy preparados, acostumbrados a transmitir seguridad en sí mismos en el colegio, el máster… Ahora compitiendo por el próximo ascenso y por ver quién se acerca más al borde del precipicio: por ejemplo, como llueve en Australia, compra, y la rentabilidad esperada es del 15% en los próximos 6 meses!

Image result for andres allende cobas

El círculo virtuoso del trabajo duro, en algún momento se tornó en el círculo vicioso de la predicción. Supongo que, en cierto modo, la frase más difícil en finanzas es decir “NO LO SÉ”. La verdad, es que, en ocasiones, tras intentarlo con todas las fuerzas, se llega a callejones sin salida, y es vital admitirlo.

A menudo, la duda razonable es demasiado grande y por eso NO debemos invertir

Este acto liberador, de humildad a regañadientes, nos ayuda a mantenernos haciendo lo que de verdad es nuestro trabajo, lo que de veras podemos hacer, que en mi caso es entender negocios, valorar activos y aprender quiénes gestionan sus empresas mejor, quiénes peor, en qué se diferencian, cómo evolucionan, etc. Y más importante aún, nos ayuda a reconocer que, a menudo, la duda razonable es demasiado grande y por eso NO debemos invertir.

Un ejemplo reciente para mí, fue la operadora móvil india RJio, propiedad del magnate Mukesh Ambani, el más rico de ese país. Su operadora, recientemente creada, pero con activos de enorme calidad ($22,000 millones gastados en espectro y fibra…), iba a lanzar un ataque frontal en 4G para captar 100 millones de clientes en 6 meses. Es decir, 2,5 veces el tamaño de Telefonica España, ¡pero en 6 meses!

La operadora valía cero en el conglomerado Reliance Industries, pero el lanzamiento tenía grandes visos de triunfar y captar un volumen enorme de clientes. Al fin y al cabo, el servicio era mejor que el de la competencia y se ofrecía gratis por unos meses.

Pero la gran pregunta final, que no pude responder, fue: ¿va a ganar mucho o va a perder mucho más según cómo responda la competencia? En la India, la competencia en telecos ha sido feroz durante años, y era difícil prever si habría guerra de precios o no. Con guerra, RJio podría desangrar la matriz y valer negativo, mucho menos que cero. Sin guerra, sería un movimiento brillante.

La decisión correcta en su momento era admitir con humildad que podía pasar de todo, y que lo honesto era decir: “no lo sé, no soy adivino”, invertir no es el casino… Desde entonces su matriz Reliance Industries ha subido un 40%, también ayudada por el entorno favorable en sus otros negocios… Por ahora la competencia en la India ha optado por la consolidación y no la guerra de precios.

Es primordial aceptar que muchas oportunidades se nos escaparán, cuando no podamos entenderlas bien del todo. Pero no pasa nada, invertir también se basa en evitar los “errores no forzados”. A día de hoy, además de estar mucho más cara la compañía, la verdad es que sigo sin verlo claro. Así que sólo me queda una… seguir buscando, que hay muchas otras oportunidades esperando.

Cobas Asset Management.

Hacer saltar la banca

Para bastante gente, invertir en bolsa tiene mucho de casino. Para mí, en cambio, tiene muy poco. La verdad es que tengo poca experiencia como “apostador”, como mucho el típico Euromillón con amigos cuando hay bote, y eso que matemáticamente es una mala apuesta.

Supongo que para los que apuestan, lo que engancha es la emoción, el glamour “de saltar la banca”. Me vienen visiones de James Bond en el casino… Claramente el tema tiene tirón. Lo que ocurre, es que para saltar la banca hay que elegir el juego donde la banca no tiene todas las de ganar, hay que darle la vuelta a la tortilla. Exactamente eso es lo que hizo Edward Thorp, un profesor de matemáticas en MIT, New Mexico State University y University of California Irvine. El profesor Thorp diseñó un sistema para ganar al Black Jack, basado en el estudio de las probabilidades (utilizó el supercomputador IBM de su Universidad). Su libro “Beat the Dealer”, publicado en 1962, es todo un clásico en el mundo de la inversión (y del juego). Obviamente le prohibieron seguir jugando, y también a muchos que leyeron su libro y siguieron su ejemplo.

Tal vez, si se busca emoción, se deba dejar todo el protagonismo a la suerte. Pero si se quiere ganar, está claro que hay que trabajar para buscar situaciones donde las probabilidades sean más favorables. Así, podremos acertar más veces y fallar menos, y cuando cometamos errores tendremos suficiente margen de seguridad como para perder poco. Desde mi punto de vista, a la larga, ¡ganar es mucho más emocionante que participar!

Invertir, por definición, ha de ser muy diferente a apostar. No trata de emociones, sino de resultados. A Thorp no le interesaba tanto el juego, sino la estadística del juego. Él buscó la manera de “apostar sobre seguro”. En los juegos de azar, las probabilidades son las que son, no se pueden alterar, y por eso “la banca siempre gana” en la ruleta, en el bacarrá, en las tragaperras, etc. Thorp eligió el Black Jack, que es más favorable, y apostaba de verdad sólo cuando la mano le era propicia.

Así pues, cuando se invierte hay que elegir sólo situaciones con probabilidades muy favorables, como hizo Thorp. Desde mi punto de vista hay cuatro puntos clave que comparamos con la valoración en cualquier inversión, y tres de ellos pueden ofrecer elevadas probabilidades de éxito: los activos netos de la compañía, el negocio actual y la calidad de los gestores. La combinación de estos tres primeros puntos es básicamente lo que interesa a los inversores “value”. Un ejemplo actual de nuestra cartera sería Teekay Corp.

El cuarto punto, que requiere predicciones y en ocasiones hasta saltos de fe, es el crecimiento y la ejecución de la visión futura de la empresa. El punto cuarto es lo que importa a los inversores “growth” y ciertamente ofrece mucha emoción, pero también implica mucha más incertidumbre. Un ejemplo actual (extremo) sería Tesla. El futuro es incierto, y no me considero adivino, así que yo intento limitar la dependencia al punto cuarto todo lo posible.

Tocando brevemente en cada uno, los activos netos de la compañía son todo aquello que tiene valor, y que seguramente no sea necesario para que el negocio continúe. Principalmente hablamos de liquidez en caja (lo más fácil de valorar), así como participaciones en otras empresas cotizadas, y hasta propiedades inmobiliarias e infraestructuras.

Es necesario valorar quiénes son los gestores, y qué han hecho en el pasado en otras empresas

El enfoque aquí sería: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar alguien por estos activos de la compañía si se vendieran hoy, a la vez que el negocio de la compañía es independiente y no depende de dichos activos? El valor de estos activos debería ser un soporte muy sólido. Si apostamos por compañías donde el valor en bolsa es inferior al valor de dichos activos… ¡será una apuesta muy favorable!

Por ejemplo, Teekay Corp, una de nuestras mayores inversiones en la actualidad, tiene participaciones en varias empresas cotizadas que hace tan solo tres meses valían en el mercado $614MM, comparado con su capitalización bursátil de $573MM en aquel momento. Por otro lado, sus activos fijos y otras participaciones prácticamente cubrían su deuda. Es decir, el total era más barato que la suma de las partes. Además, partimos de un punto realmente deprimido en términos de valoración de dichas participaciones.

El segundo punto – el negocio actual –, se refiere a qué beneficios genera una compañía a día de hoy, y cuánto podemos considerar “casi seguro” sin que dependa de los gestores… por pura inercia. La gente seguirá comiendo pan, bebiendo Coca-Cola, tomando aspirinas, encendiendo la luz por las noches…

La gran mayoría de las empresas no disfrutan de tanta estabilidad. Realmente nada está exento de riesgo y tal vez se descubra que todo el mundo es celiaco y se deje de comer pan, o que la Coca-Cola reduce la esperanza de vida media, o cualquier otro imponderable, y nuestro trabajo también trata de estar atentos por si algo material cambiara. Pero hasta entonces, el valor presente de los flujos conservadores de caja de esos negocios debe ofrecer otro sólido soporte para nuestra inversión.

Volviendo a Teekay, sólo de su subsidiaria de LNG, Teekay Corp debería recibir $100MM al año gracias a sus contratos a largo plazo, y el mundo seguirá necesitando gas como fuente de energía barata y relativamente limpia. El valor presente de ese flujo pueden ser de 1.000 a 1.500MM de dólares.

Finalmente, está la calidad de los gestores. Hay que saber bien quiénes son los responsables de la empresa donde pensamos invertir. Un mal gestor, o un gestor no honrado, sería capaz de dilapidar nuestros valiosos activos netos y podría destruir la inercia de los flujos de beneficios. Es muy necesario valorar quiénes son los gestores, qué han hecho bien y mal, en el pasado y en otras empresas. ¿Acaso alguien le daría sus ahorros para que monte un negociete a alguien incapaz y/o que se rodea de malas compañías, incluso si fuera su amigo de la infancia? De nuevo en Teekay, hemos podido comprobar que sus gestores son muy respetados por sus clientes y competidores.

Si conseguimos estar satisfechos con estos tres puntos, y hemos encontrado una compañía cuyo valor en bolsa es claramente menos que sus activos netos más el valor presente de sus beneficios futuros conservadores, y dirigida por unos gestores honrados, experimentados y eficaces, tenemos elevadas probabilidades de éxito en nuestra inversión. A día de hoy, Teekay Corp ha tenido un comportamiento nada despreciable (+35% desde principios de junio), y a medida que el mercado empieza a entender mejor la magnitud de sus problemas y la solidez de las soluciones, la valoración correcta irá materializándose.

Si conseguimos unas cuantas compañías así, año tras año, no hay duda de que haremos saltar la banca. Pero, además, lo mejor de la bolsa es que ningún casino nos puede prohibir la entrada. Tal vez por eso Thorp decidió dejar su experimento y dedicarse en serio a la inversión (con gran éxito, por cierto).

Cobas Asset Management.

Comments

comments

Image result for andres allende cobasPor: Andrés Allende

Ser o no ser… adivino

Todo lo siguiente sonará irrelevante a Marty McFly (Regreso al Futuro 1, 2, 3…) y otros como él, o a los videntes que sepan lo que va a pasar. Pero para los que se parezcan más a mí, aquí va: para invertir no hay que adivinar; es más, hay que huir de todo lo que se le parezca.

Todo inversor se enfrenta cada día con la incertidumbre. Los mercados son inciertos porque la realidad a nuestro alrededor lo es, y aún más impredecibles son las reacciones de las personas, que son quienes forman esos mercados. Todo influye en todo, y todo está conectado. Por ejemplo, si llueve mucho en Australia e Indonesia se ralentiza el envío de carbón, que a su vez hace subir el precio de la electricidad, aumenta la inflación, suben los tipos de interés y los costes de las hipotecas, baja el presupuesto para las vacaciones… O a lo mejor se manda menos carbón. Entonces, por asociación, desciende el coste de mandar grano, cae el precio de la comida, bajan la inflación y los tipos y sube el presupuesto para las vacaciones… ¿En qué quedamos? ¿Compro o vendo, o me voy de vacaciones o no?

La verdad, es que yo no me siento capacitado para adivinar demasiado. Una vez hice una quiniela y acerté ¡cero…! A decir verdad, tampoco me he cruzado con nadie que pueda adivinar mucho más que yo. Como para fiarse, vamos.

Desafortunadamente, en la industria de la inversión, tal vez por su competitividad, es como si muchos se vieran empujados en un “juego del gallina”, de “a ver quién se atreve más”.

Profesionales muy preparados, acostumbrados a transmitir seguridad en sí mismos en el colegio, el máster… Ahora compitiendo por el próximo ascenso y por ver quién se acerca más al borde del precipicio: por ejemplo, como llueve en Australia, compra, y la rentabilidad esperada es del 15% en los próximos 6 meses!

Image result for andres allende cobas

El círculo virtuoso del trabajo duro, en algún momento se tornó en el círculo vicioso de la predicción. Supongo que, en cierto modo, la frase más difícil en finanzas es decir “NO LO SÉ”. La verdad, es que, en ocasiones, tras intentarlo con todas las fuerzas, se llega a callejones sin salida, y es vital admitirlo.

A menudo, la duda razonable es demasiado grande y por eso NO debemos invertir

Este acto liberador, de humildad a regañadientes, nos ayuda a mantenernos haciendo lo que de verdad es nuestro trabajo, lo que de veras podemos hacer, que en mi caso es entender negocios, valorar activos y aprender quiénes gestionan sus empresas mejor, quiénes peor, en qué se diferencian, cómo evolucionan, etc. Y más importante aún, nos ayuda a reconocer que, a menudo, la duda razonable es demasiado grande y por eso NO debemos invertir.

Un ejemplo reciente para mí, fue la operadora móvil india RJio, propiedad del magnate Mukesh Ambani, el más rico de ese país. Su operadora, recientemente creada, pero con activos de enorme calidad ($22,000 millones gastados en espectro y fibra…), iba a lanzar un ataque frontal en 4G para captar 100 millones de clientes en 6 meses. Es decir, 2,5 veces el tamaño de Telefonica España, ¡pero en 6 meses!

La operadora valía cero en el conglomerado Reliance Industries, pero el lanzamiento tenía grandes visos de triunfar y captar un volumen enorme de clientes. Al fin y al cabo, el servicio era mejor que el de la competencia y se ofrecía gratis por unos meses.

Pero la gran pregunta final, que no pude responder, fue: ¿va a ganar mucho o va a perder mucho más según cómo responda la competencia? En la India, la competencia en telecos ha sido feroz durante años, y era difícil prever si habría guerra de precios o no. Con guerra, RJio podría desangrar la matriz y valer negativo, mucho menos que cero. Sin guerra, sería un movimiento brillante.

La decisión correcta en su momento era admitir con humildad que podía pasar de todo, y que lo honesto era decir: “no lo sé, no soy adivino”, invertir no es el casino… Desde entonces su matriz Reliance Industries ha subido un 40%, también ayudada por el entorno favorable en sus otros negocios… Por ahora la competencia en la India ha optado por la consolidación y no la guerra de precios.

Es primordial aceptar que muchas oportunidades se nos escaparán, cuando no podamos entenderlas bien del todo. Pero no pasa nada, invertir también se basa en evitar los “errores no forzados”. A día de hoy, además de estar mucho más cara la compañía, la verdad es que sigo sin verlo claro. Así que sólo me queda una… seguir buscando, que hay muchas otras oportunidades esperando.

Cobas Asset Management.

Hacer saltar la banca

Para bastante gente, invertir en bolsa tiene mucho de casino. Para mí, en cambio, tiene muy poco. La verdad es que tengo poca experiencia como “apostador”, como mucho el típico Euromillón con amigos cuando hay bote, y eso que matemáticamente es una mala apuesta.

Supongo que para los que apuestan, lo que engancha es la emoción, el glamour “de saltar la banca”. Me vienen visiones de James Bond en el casino… Claramente el tema tiene tirón. Lo que ocurre, es que para saltar la banca hay que elegir el juego donde la banca no tiene todas las de ganar, hay que darle la vuelta a la tortilla. Exactamente eso es lo que hizo Edward Thorp, un profesor de matemáticas en MIT, New Mexico State University y University of California Irvine. El profesor Thorp diseñó un sistema para ganar al Black Jack, basado en el estudio de las probabilidades (utilizó el supercomputador IBM de su Universidad). Su libro “Beat the Dealer”, publicado en 1962, es todo un clásico en el mundo de la inversión (y del juego). Obviamente le prohibieron seguir jugando, y también a muchos que leyeron su libro y siguieron su ejemplo.

Tal vez, si se busca emoción, se deba dejar todo el protagonismo a la suerte. Pero si se quiere ganar, está claro que hay que trabajar para buscar situaciones donde las probabilidades sean más favorables. Así, podremos acertar más veces y fallar menos, y cuando cometamos errores tendremos suficiente margen de seguridad como para perder poco. Desde mi punto de vista, a la larga, ¡ganar es mucho más emocionante que participar!

Invertir, por definición, ha de ser muy diferente a apostar. No trata de emociones, sino de resultados. A Thorp no le interesaba tanto el juego, sino la estadística del juego. Él buscó la manera de “apostar sobre seguro”. En los juegos de azar, las probabilidades son las que son, no se pueden alterar, y por eso “la banca siempre gana” en la ruleta, en el bacarrá, en las tragaperras, etc. Thorp eligió el Black Jack, que es más favorable, y apostaba de verdad sólo cuando la mano le era propicia.

Así pues, cuando se invierte hay que elegir sólo situaciones con probabilidades muy favorables, como hizo Thorp. Desde mi punto de vista hay cuatro puntos clave que comparamos con la valoración en cualquier inversión, y tres de ellos pueden ofrecer elevadas probabilidades de éxito: los activos netos de la compañía, el negocio actual y la calidad de los gestores. La combinación de estos tres primeros puntos es básicamente lo que interesa a los inversores “value”. Un ejemplo actual de nuestra cartera sería Teekay Corp.

El cuarto punto, que requiere predicciones y en ocasiones hasta saltos de fe, es el crecimiento y la ejecución de la visión futura de la empresa. El punto cuarto es lo que importa a los inversores “growth” y ciertamente ofrece mucha emoción, pero también implica mucha más incertidumbre. Un ejemplo actual (extremo) sería Tesla. El futuro es incierto, y no me considero adivino, así que yo intento limitar la dependencia al punto cuarto todo lo posible.

Tocando brevemente en cada uno, los activos netos de la compañía son todo aquello que tiene valor, y que seguramente no sea necesario para que el negocio continúe. Principalmente hablamos de liquidez en caja (lo más fácil de valorar), así como participaciones en otras empresas cotizadas, y hasta propiedades inmobiliarias e infraestructuras.

Es necesario valorar quiénes son los gestores, y qué han hecho en el pasado en otras empresas

El enfoque aquí sería: ¿cuánto estaría dispuesto a pagar alguien por estos activos de la compañía si se vendieran hoy, a la vez que el negocio de la compañía es independiente y no depende de dichos activos? El valor de estos activos debería ser un soporte muy sólido. Si apostamos por compañías donde el valor en bolsa es inferior al valor de dichos activos… ¡será una apuesta muy favorable!

Por ejemplo, Teekay Corp, una de nuestras mayores inversiones en la actualidad, tiene participaciones en varias empresas cotizadas que hace tan solo tres meses valían en el mercado $614MM, comparado con su capitalización bursátil de $573MM en aquel momento. Por otro lado, sus activos fijos y otras participaciones prácticamente cubrían su deuda. Es decir, el total era más barato que la suma de las partes. Además, partimos de un punto realmente deprimido en términos de valoración de dichas participaciones.

El segundo punto – el negocio actual –, se refiere a qué beneficios genera una compañía a día de hoy, y cuánto podemos considerar “casi seguro” sin que dependa de los gestores… por pura inercia. La gente seguirá comiendo pan, bebiendo Coca-Cola, tomando aspirinas, encendiendo la luz por las noches…

La gran mayoría de las empresas no disfrutan de tanta estabilidad. Realmente nada está exento de riesgo y tal vez se descubra que todo el mundo es celiaco y se deje de comer pan, o que la Coca-Cola reduce la esperanza de vida media, o cualquier otro imponderable, y nuestro trabajo también trata de estar atentos por si algo material cambiara. Pero hasta entonces, el valor presente de los flujos conservadores de caja de esos negocios debe ofrecer otro sólido soporte para nuestra inversión.

Volviendo a Teekay, sólo de su subsidiaria de LNG, Teekay Corp debería recibir $100MM al año gracias a sus contratos a largo plazo, y el mundo seguirá necesitando gas como fuente de energía barata y relativamente limpia. El valor presente de ese flujo pueden ser de 1.000 a 1.500MM de dólares.

Finalmente, está la calidad de los gestores. Hay que saber bien quiénes son los responsables de la empresa donde pensamos invertir. Un mal gestor, o un gestor no honrado, sería capaz de dilapidar nuestros valiosos activos netos y podría destruir la inercia de los flujos de beneficios. Es muy necesario valorar quiénes son los gestores, qué han hecho bien y mal, en el pasado y en otras empresas. ¿Acaso alguien le daría sus ahorros para que monte un negociete a alguien incapaz y/o que se rodea de malas compañías, incluso si fuera su amigo de la infancia? De nuevo en Teekay, hemos podido comprobar que sus gestores son muy respetados por sus clientes y competidores.

Si conseguimos estar satisfechos con estos tres puntos, y hemos encontrado una compañía cuyo valor en bolsa es claramente menos que sus activos netos más el valor presente de sus beneficios futuros conservadores, y dirigida por unos gestores honrados, experimentados y eficaces, tenemos elevadas probabilidades de éxito en nuestra inversión. A día de hoy, Teekay Corp ha tenido un comportamiento nada despreciable (+35% desde principios de junio), y a medida que el mercado empieza a entender mejor la magnitud de sus problemas y la solidez de las soluciones, la valoración correcta irá materializándose.

Si conseguimos unas cuantas compañías así, año tras año, no hay duda de que haremos saltar la banca. Pero, además, lo mejor de la bolsa es que ningún casino nos puede prohibir la entrada. Tal vez por eso Thorp decidió dejar su experimento y dedicarse en serio a la inversión (con gran éxito, por cierto).

Cobas Asset Management.

Comments

comments