La Fed no tendrá compasión por los emergentes

La Fed no tendrá compasión por los emergentes

La economía estadounidense avanza a toda máquina, sumando más de un millón de puestos de trabajo en los primeros cinco meses de 2018

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Los mercados emergentes están sufriendo para mantener la estabilidad financiera ante el aumento de los tipos de interés de EEUU. Aunque la situación se ha tornado un tanto compleja para países como Argentina, Turquía o Brasil, probablemente no van a encontrar mucha comprensión en la Reserva Federal.

Según los participantes del mercado encuestados por Bloomberg, la reunión de la semana que viene del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) cuenta con un 86% de posibilidades de que termine con una subida de tipos.

Las subidas de tipos en EEUU están haciendo que los activos denominados en dólares ganen atractivo, ofreciendo unas rentabilidades interesantes si se analizan con el ratio rentabilidad/riego. Los inversores mueven su dinero desde los países emergentes hacia EEUU para aprovechar esos rendimientos. Los países que sufren esas salidas de capitales se ven obligados a implementar medidas para amortiguar la depreciación de sus divisas y la inestabilidad financiera.

Las divisas de esos países se han visto castigadas por una ola de ventas cada vez más intensa en un contexto de temor a que sus economías no puedan hacer frente a los costes de endeudamiento. Eso ha llevado a las autoridades de los bancos centrales de India e Indonesia a elevar los tipos de interés y a pedirle precaución a la Fed, mientras que los funcionarios de Brasil también se preparan para tiempos difíciles.

Según el Instituto de Finanzas Internacionales, uno de los grandes problemas de estos países son los elevados niveles de deuda pública y privada denominada en dólares. Este tipo de emisiones (en dólares) se realizan para reducir el pago por intereses, por un lado, y porque muchas empresas necesitan dólares para adquirir ciertos inputs en sus procesos productivos. Sin embargo, cuando el dólar se aprecia contra la divisa en la que estas firmas/gobiernos obtienen sus ingresos, el peso de la deuda se incrementa poniendo en riesgo sus sostenibilidad.

La Fed no tendrá compasión

Hay pocas señales de que esta preocupación aleje a la Fed de su hoja de ruta que al menos prevé dos y posiblemente tres aumentos de tipos este año, incluido un movimiento en su reunión de política monetaria de la semana que viene.

El presidente Jerome Powell explícitamente ha rechazado las críticas a comienzos del mes pasado en Zúrich, diciendo que el papel de la política monetaria estadounidense en la situación financiera extranjera “a menudo se exagera”. Su colega, la gobernadora Lael Brainard, mencionó a los mercados emergentes en un discurso del 31 de mayo pero dedicó mucho más tiempo a analizar los riesgos que plantea el estímulo fiscal sin el contrapeso de la política monetaria.

“No creo que puedan modificar la política sobre la base del miedo”, comenta Bricklin Dwyer, economista sénior de BNP Paribas en Nueva York. La agitación en los mercados emergentes “es ruido ahora, ruido justificable. ¿Pero modifica las perspectivas de EEUU? La respuesta es: aún no”.

La economía estadounidense avanza a toda máquina, sumando más de un millón de puestos de trabajo en los primeros cinco meses de 2018. La inflación se ubica en la meta de 2% del banco central y el modelo de seguimiento del producto interno bruto de la Fed de Atlanta indica que la economía creció 4,5% en el segundo trimestre.

‘Fortísimo viento de cola’

Aun cuando las exportaciones se vean atemperadas por los problemas económicos extranjeros, los conflictos comerciales y un dólar algo fuerte, un estímulo fiscal de alrededor de 1,5 billones de dólares y un aumento del gasto federal de 300.000 millones de dólares sostienen la demanda interna estadounidense con un “fortísimo viento de cola”, asegura Torsten Slok, economista internacional jefe de Deutsche Bank en Nueva York.

La Fed tiene como misión lograr estabilidad de precios y pleno empleo. Con un nivel de desempleo 3,8% en mayo, el desempleo ya está muy por debajo de las estimaciones de pleno empleo, y los pronósticos recientes muestran que las autoridades prevén que la meta de inflación del 2% se superará por un pequeño margen.

Mientras tanto, los tipos a corto plazo establecidos por la Fed siguen siendo lo suficientemente bajos como para estimular el crecimiento, dada la inflación actual y el tipo de interés neutral real, que dan espacio a la Reserva Federal para elevar el precio del dinero hasta cerca del 3,5% nominal.

El Economista.

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Los mercados emergentes están sufriendo para mantener la estabilidad financiera ante el aumento de los tipos de interés de EEUU. Aunque la situación se ha tornado un tanto compleja para países como Argentina, Turquía o Brasil, probablemente no van a encontrar mucha comprensión en la Reserva Federal.

Según los participantes del mercado encuestados por Bloomberg, la reunión de la semana que viene del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) cuenta con un 86% de posibilidades de que termine con una subida de tipos.

Las subidas de tipos en EEUU están haciendo que los activos denominados en dólares ganen atractivo, ofreciendo unas rentabilidades interesantes si se analizan con el ratio rentabilidad/riego. Los inversores mueven su dinero desde los países emergentes hacia EEUU para aprovechar esos rendimientos. Los países que sufren esas salidas de capitales se ven obligados a implementar medidas para amortiguar la depreciación de sus divisas y la inestabilidad financiera.

Las divisas de esos países se han visto castigadas por una ola de ventas cada vez más intensa en un contexto de temor a que sus economías no puedan hacer frente a los costes de endeudamiento. Eso ha llevado a las autoridades de los bancos centrales de India e Indonesia a elevar los tipos de interés y a pedirle precaución a la Fed, mientras que los funcionarios de Brasil también se preparan para tiempos difíciles.

Según el Instituto de Finanzas Internacionales, uno de los grandes problemas de estos países son los elevados niveles de deuda pública y privada denominada en dólares. Este tipo de emisiones (en dólares) se realizan para reducir el pago por intereses, por un lado, y porque muchas empresas necesitan dólares para adquirir ciertos inputs en sus procesos productivos. Sin embargo, cuando el dólar se aprecia contra la divisa en la que estas firmas/gobiernos obtienen sus ingresos, el peso de la deuda se incrementa poniendo en riesgo sus sostenibilidad.

La Fed no tendrá compasión

Hay pocas señales de que esta preocupación aleje a la Fed de su hoja de ruta que al menos prevé dos y posiblemente tres aumentos de tipos este año, incluido un movimiento en su reunión de política monetaria de la semana que viene.

El presidente Jerome Powell explícitamente ha rechazado las críticas a comienzos del mes pasado en Zúrich, diciendo que el papel de la política monetaria estadounidense en la situación financiera extranjera “a menudo se exagera”. Su colega, la gobernadora Lael Brainard, mencionó a los mercados emergentes en un discurso del 31 de mayo pero dedicó mucho más tiempo a analizar los riesgos que plantea el estímulo fiscal sin el contrapeso de la política monetaria.

“No creo que puedan modificar la política sobre la base del miedo”, comenta Bricklin Dwyer, economista sénior de BNP Paribas en Nueva York. La agitación en los mercados emergentes “es ruido ahora, ruido justificable. ¿Pero modifica las perspectivas de EEUU? La respuesta es: aún no”.

La economía estadounidense avanza a toda máquina, sumando más de un millón de puestos de trabajo en los primeros cinco meses de 2018. La inflación se ubica en la meta de 2% del banco central y el modelo de seguimiento del producto interno bruto de la Fed de Atlanta indica que la economía creció 4,5% en el segundo trimestre.

‘Fortísimo viento de cola’

Aun cuando las exportaciones se vean atemperadas por los problemas económicos extranjeros, los conflictos comerciales y un dólar algo fuerte, un estímulo fiscal de alrededor de 1,5 billones de dólares y un aumento del gasto federal de 300.000 millones de dólares sostienen la demanda interna estadounidense con un “fortísimo viento de cola”, asegura Torsten Slok, economista internacional jefe de Deutsche Bank en Nueva York.

La Fed tiene como misión lograr estabilidad de precios y pleno empleo. Con un nivel de desempleo 3,8% en mayo, el desempleo ya está muy por debajo de las estimaciones de pleno empleo, y los pronósticos recientes muestran que las autoridades prevén que la meta de inflación del 2% se superará por un pequeño margen.

Mientras tanto, los tipos a corto plazo establecidos por la Fed siguen siendo lo suficientemente bajos como para estimular el crecimiento, dada la inflación actual y el tipo de interés neutral real, que dan espacio a la Reserva Federal para elevar el precio del dinero hasta cerca del 3,5% nominal.

El Economista.

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