Hace mucho tiempo que el dinero sucio no pasa por los paraísos fiscales

Hace mucho tiempo que el dinero sucio no pasa por los paraísos fiscales

Las jurisdicciones de baja tributación tienen razón de ser porque existen estados con extrema voracidad fiscal

En su libro “Cómo protegen sus activos los más ricos y por qué deberíamos imitarlos”, el abogado argentino Martín Litwak defiende la necesidad de la planificación patrimonial “en un mundo mucho más transparente”, al tiempo que le quita relevancia a la mala fama de los paraísos fiscales y asegura que Estados Unidos, es “el más opaco de todos”. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿A qué obedece la mayor necesidad de planificación que usted resalta?

—Pasamos de una época donde no había comunicación entre los países, no existía intercambio de información fiscal y no había amnistías, a una donde, a raíz del intercambio de información, hay amnistías tributarias que traen como consecuencia que la mayoría de las familias con activos en el exterior terminan blanqueando los patrimonios y aparece la necesidad de optimizar el tema fiscal, tener la mayor privacidad posible y sobre todo en Latinoamérica, mayor seguridad jurídica. Aunque se pueda pensar que el común de las familias arma su patrimonio de forma tal de no pagar impuestos o reducirlos, la mayoría de las consultas se deben a que las familias quieren evitar la inseguridad jurídica que hay en Argentina, México o Perú, así como la violencia que presente en muchos países de la región, y por eso tratan de protegerse.

MartÃín Litwak. Foto: Marcelo Bonjour

Martín Litwak es abogado argentino, especializado en fondos de inversión y socio fundador de Litwak & Partners en 2011. Fue responsable del área latinoamericana de Ogier, una firma asesora de inversiones de Islas Vírgenes. Residió en Uruguay. Hoy lo hace en EE.UU.

—Este concepto de protección y reserva parece ir en el sentido contrario de la tendencia de los gobiernos y organismos internacionales hacia una mayor transparencia…

—Dado que los países de alta tributación, reunidos en G20, OCDE, etc., están presionando cada vez más a los países de baja tributación, e inclusive le han impuesto el intercambio automático de información, hoy los patrimonios son mucho más públicos. Si yo antes tenía el 10% de mi patrimonio declarado y el resto no, de alguna manera ese 90% estaba “protegido”, fuera de la órbita del país de residencia. Eso no preocupaba en demasía. En la actualidad, donde el 100% es transparente, lo tenga o no en el país, el gobierno, el periodismo, mucha gente sabe lo que tengo, allí surge la necesidad de planificar.

—¿Y por qué no, el 100% del patrimonio en forma transparente?

—No tengo ningún problema en que el 100% de mi patrimonio sea transparente, el problema acá está en los prejuicios que la gente enfrenta, en el sentido de que si tengo dinero afuera “algo estoy ocultando”. Nadie piensa que puedo tener interés en ocultarlo por un tema familiar, o hasta por temor de que secuestren a mi familia. La realidad es que el derecho a la privacidad está consagrado en todas las constituciones de América Latina. Tengo derecho a preservar lo mío, con tal que el dinero sea lícito y que pague los impuestos que corresponden. Incluso en algunos países, en el entendido que se paga renta mundial, tener el dinero fuera o adentro es lo mismo.

Se trata de evitar que venga un corralito, o que un gobierno me expropie, que es lo que ha pasado en varios países de la región.

—Se tiende a pensar que privacidad va de la mano de opacidad…

—Sin dudas que se le da esa connotación negativa. Yo hablo de planificar y hay quienes lo entienden como eludir; yo puedo hablar de proteger y pueden decirme que se trata de ocultar. Acá hay un cambio cultural importante. En los últimos años, después de los Panamá Papers, la gente comenzó a entender por qué existen los paraísos fiscales. Se cuestiona mucho a los países de baja tributación, pero poco se señala a aquellos países que cobran impuestos altos. Tampoco se hace referencia a países con baja o nula seguridad jurídica. El foco debe ser diferente. Hay un derecho innato a intentar proteger lo que se tiene, y si hay un Estado que me ataca, yo me voy a defender. Y un aspecto muy importante que atender es que los paraísos fiscales, lo que hacen es poner un límite a los países de alta tributación. Si aquellos de baja tributación no existieran, los demás, los voraces, subirían sus impuestos sin ningún límite.

—¿Dónde está el límite para la ilicitud, detrás de una jurisdicción offshore?

—De hecho, los detractores de estas jurisdicciones ya no hablan de ilicitud, lo que dicen es que son inmorales.

—¿Y lo son?

—Hay un capítulo en el libro que yo titulo “moralidad tributaria”. El concepto es: no hay relación entre moral e impuestos. El tema central es que yo gane mi dinero legalmente y pague mis impuestos; después, dónde pongo el dinero, es un asunto que me corresponde decidir a mí.

En Argentina, recientemente hubo mucho revuelo con funcionarios públicos que tenían su dinero afuera. Y mi pregunta es: ¿por qué un funcionario tendría menos derechos que una persona que trabaja en la actividad privada?, y si la tienen en Argentina, la queja es por el conflicto de interés. Queremos que lleguen inversiones extranjeras, o sea, el dinero de un francés, un inglés o un estadounidense. ¿Y por qué vemos mal entonces que un uruguayo tenga el dinero en Francia o Estados Unidos?

—Pero no se puede asegurar que a través de las jurisdicciones fiscales consideradas paraísos, no se movilice dinero ilegal…

—Puede haber algún caso, es cierto. Pero es una visión “ochentosa” de los paraísos fiscales. Hoy, Panamá, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, intercambian información con Uruguay, Argentina, Brasil. Y mucho más que con Estados Unidos. Precisamente, el paraíso fiscal más grande del mundo, en cuanto a la opacidad, es Estados Unidos. Y no se hace tanto hincapié en eso. Y encima de eso, hoy han bajado los impuestos a las corporaciones.

—¿A su juicio, los dineros ilegales, usan otros vehículos para ocultarse?

—En los últimos años, como todos los países suscribieron el nuevo estándar de intercambio, ninguno tiene opacidad. Esa visión es desactualizada. Precisamente, hoy los canales son otros. El dinero sucio hoy es dinero en efectivo, no está bancarizado. Son los “bolsos de López” en el convento en Argentina, o aquellos que se denunciaron que ingresaron a Uruguay… hoy el “dinero negro” se mueve en efectivo o sino, en bienes que no intercambian información, como puede ser el real estate en algunos países. O países que no están en el sistema mundial de capitales, por ejemplo China. Esas cuentas ya no están en el Caribe.

El “dinero negro” bancarizado prácticamente ya no existe en ningún lado. Salvo Estados Unidos.

—¿Hacia dónde vamos en términos del manejo de capitales?

—La tendencia es a un mundo cada vez más transparente, y para eso hace falta que Estados Unidos se acople, aunque eso no será en el futuro inmediato. Va a ser necesario mayor planificación. Vamos a ir cada vez más a patrimonios más blancos y transparentes, y en todo eso tiene mucho que ver también los avances tecnológicos.

Íbamos también hacia un mundo de impuestos altos, pero eso quedó en cuestión hace un año y medio. La creencia generalizada se apoyaba en que los sistemas previsionales, en el mundo, están todos quebrados o en vías de. Ningún país puede pagar las jubilaciones que tiene que pagar al nivel de recaudación que tenemos hoy. Y los gobiernos piensan que la única forma de incrementar su recaudación es subiendo impuestos, lo que está probado que no es cierto. Inclusive la OCDE estaba fantaseando con la idea de un flat tax, o sea una tasa plana, lo cual no es bueno para el contribuyente. Configura un monopolio que, seguramente, apuntaría ubicarse en tasas muy altas.

—¿Qué torció ese rumbo hacia los impuestos altos?

—La guerra fiscal que comenzó Trump. Bajó el impuesto corporativo a 21% y revolucionó el mundo. Ahora China está bajando impuestos a la moneda extranjera, Hungría hace lo mismo, Alemania y Australia manejan proyectos en el mismo sentido, todo el mundo lo está haciendo con la intención de competir. Por tanto, ahora estamos en un estado de incertidumbre y el juego está abierto en materia de impuestos.

La opción impositiva hecha por Ronaldo sentará precedente

—En su libro hay un capítulo dedicado al patrimonio de los deportistas…

—Hay mucho para hacer en ese rubro. Tenistas, futbolistas, basquetbolistas, boxeadores, aquellos que triunfan tienen patrimonios muy grandes obtenidos en una corta carrera, y que luego tienen que cuidar. El primer riesgo son ellos mismos, que cuando se retiran no lo saben manejar. Y otra característica importante es que debido a sus carreras, cambian mucho de residencia, lo que justifica una buena planificación.

Hay muchos deportistas que lo han hecho mal, no han planificado, y hoy han debido soportar fallos en su contra como evasores, y con sentencias absolutamente correctas. Algunas de esas estructuras las he revisado y precisamente, detrás había un muy mal asesoramiento.

—Los deportistas deben pensar también en los aspectos tributarios…

—Eso es lo que hizo Cristiano Ronaldo. Fue una operación brillante. Italia tiene un régimen donde, para el que es no residente y va a vivir allí, por las ganancias obtenidas fuera del país paga una suma fija anual de 100 mil euros. Algo poco significativo para Cristiano Ronaldo. Todo lo que tenía antes de llegar a Italia va a pagar ese impuesto. Por eso no le importó ganar un salario menor que en Madrid. Es lo que se llama “mudanza internacional”. Si el futbolista se llega a retirar en Italia, todo sus patrimonio, excepto lo que gane en estos 2 o 3 últimos años, estará prácticamente libre de impuestos.

Seguramente, este pase sienta precedente y veamos a otros deportistas tomar un camino similar en poco tiempo.

El País.

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En su libro “Cómo protegen sus activos los más ricos y por qué deberíamos imitarlos”, el abogado argentino Martín Litwak defiende la necesidad de la planificación patrimonial “en un mundo mucho más transparente”, al tiempo que le quita relevancia a la mala fama de los paraísos fiscales y asegura que Estados Unidos, es “el más opaco de todos”. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿A qué obedece la mayor necesidad de planificación que usted resalta?

—Pasamos de una época donde no había comunicación entre los países, no existía intercambio de información fiscal y no había amnistías, a una donde, a raíz del intercambio de información, hay amnistías tributarias que traen como consecuencia que la mayoría de las familias con activos en el exterior terminan blanqueando los patrimonios y aparece la necesidad de optimizar el tema fiscal, tener la mayor privacidad posible y sobre todo en Latinoamérica, mayor seguridad jurídica. Aunque se pueda pensar que el común de las familias arma su patrimonio de forma tal de no pagar impuestos o reducirlos, la mayoría de las consultas se deben a que las familias quieren evitar la inseguridad jurídica que hay en Argentina, México o Perú, así como la violencia que presente en muchos países de la región, y por eso tratan de protegerse.

MartÃín Litwak. Foto: Marcelo Bonjour

Martín Litwak es abogado argentino, especializado en fondos de inversión y socio fundador de Litwak & Partners en 2011. Fue responsable del área latinoamericana de Ogier, una firma asesora de inversiones de Islas Vírgenes. Residió en Uruguay. Hoy lo hace en EE.UU.

—Este concepto de protección y reserva parece ir en el sentido contrario de la tendencia de los gobiernos y organismos internacionales hacia una mayor transparencia…

—Dado que los países de alta tributación, reunidos en G20, OCDE, etc., están presionando cada vez más a los países de baja tributación, e inclusive le han impuesto el intercambio automático de información, hoy los patrimonios son mucho más públicos. Si yo antes tenía el 10% de mi patrimonio declarado y el resto no, de alguna manera ese 90% estaba “protegido”, fuera de la órbita del país de residencia. Eso no preocupaba en demasía. En la actualidad, donde el 100% es transparente, lo tenga o no en el país, el gobierno, el periodismo, mucha gente sabe lo que tengo, allí surge la necesidad de planificar.

—¿Y por qué no, el 100% del patrimonio en forma transparente?

—No tengo ningún problema en que el 100% de mi patrimonio sea transparente, el problema acá está en los prejuicios que la gente enfrenta, en el sentido de que si tengo dinero afuera “algo estoy ocultando”. Nadie piensa que puedo tener interés en ocultarlo por un tema familiar, o hasta por temor de que secuestren a mi familia. La realidad es que el derecho a la privacidad está consagrado en todas las constituciones de América Latina. Tengo derecho a preservar lo mío, con tal que el dinero sea lícito y que pague los impuestos que corresponden. Incluso en algunos países, en el entendido que se paga renta mundial, tener el dinero fuera o adentro es lo mismo.

Se trata de evitar que venga un corralito, o que un gobierno me expropie, que es lo que ha pasado en varios países de la región.

—Se tiende a pensar que privacidad va de la mano de opacidad…

—Sin dudas que se le da esa connotación negativa. Yo hablo de planificar y hay quienes lo entienden como eludir; yo puedo hablar de proteger y pueden decirme que se trata de ocultar. Acá hay un cambio cultural importante. En los últimos años, después de los Panamá Papers, la gente comenzó a entender por qué existen los paraísos fiscales. Se cuestiona mucho a los países de baja tributación, pero poco se señala a aquellos países que cobran impuestos altos. Tampoco se hace referencia a países con baja o nula seguridad jurídica. El foco debe ser diferente. Hay un derecho innato a intentar proteger lo que se tiene, y si hay un Estado que me ataca, yo me voy a defender. Y un aspecto muy importante que atender es que los paraísos fiscales, lo que hacen es poner un límite a los países de alta tributación. Si aquellos de baja tributación no existieran, los demás, los voraces, subirían sus impuestos sin ningún límite.

—¿Dónde está el límite para la ilicitud, detrás de una jurisdicción offshore?

—De hecho, los detractores de estas jurisdicciones ya no hablan de ilicitud, lo que dicen es que son inmorales.

—¿Y lo son?

—Hay un capítulo en el libro que yo titulo “moralidad tributaria”. El concepto es: no hay relación entre moral e impuestos. El tema central es que yo gane mi dinero legalmente y pague mis impuestos; después, dónde pongo el dinero, es un asunto que me corresponde decidir a mí.

En Argentina, recientemente hubo mucho revuelo con funcionarios públicos que tenían su dinero afuera. Y mi pregunta es: ¿por qué un funcionario tendría menos derechos que una persona que trabaja en la actividad privada?, y si la tienen en Argentina, la queja es por el conflicto de interés. Queremos que lleguen inversiones extranjeras, o sea, el dinero de un francés, un inglés o un estadounidense. ¿Y por qué vemos mal entonces que un uruguayo tenga el dinero en Francia o Estados Unidos?

—Pero no se puede asegurar que a través de las jurisdicciones fiscales consideradas paraísos, no se movilice dinero ilegal…

—Puede haber algún caso, es cierto. Pero es una visión “ochentosa” de los paraísos fiscales. Hoy, Panamá, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, intercambian información con Uruguay, Argentina, Brasil. Y mucho más que con Estados Unidos. Precisamente, el paraíso fiscal más grande del mundo, en cuanto a la opacidad, es Estados Unidos. Y no se hace tanto hincapié en eso. Y encima de eso, hoy han bajado los impuestos a las corporaciones.

—¿A su juicio, los dineros ilegales, usan otros vehículos para ocultarse?

—En los últimos años, como todos los países suscribieron el nuevo estándar de intercambio, ninguno tiene opacidad. Esa visión es desactualizada. Precisamente, hoy los canales son otros. El dinero sucio hoy es dinero en efectivo, no está bancarizado. Son los “bolsos de López” en el convento en Argentina, o aquellos que se denunciaron que ingresaron a Uruguay… hoy el “dinero negro” se mueve en efectivo o sino, en bienes que no intercambian información, como puede ser el real estate en algunos países. O países que no están en el sistema mundial de capitales, por ejemplo China. Esas cuentas ya no están en el Caribe.

El “dinero negro” bancarizado prácticamente ya no existe en ningún lado. Salvo Estados Unidos.

—¿Hacia dónde vamos en términos del manejo de capitales?

—La tendencia es a un mundo cada vez más transparente, y para eso hace falta que Estados Unidos se acople, aunque eso no será en el futuro inmediato. Va a ser necesario mayor planificación. Vamos a ir cada vez más a patrimonios más blancos y transparentes, y en todo eso tiene mucho que ver también los avances tecnológicos.

Íbamos también hacia un mundo de impuestos altos, pero eso quedó en cuestión hace un año y medio. La creencia generalizada se apoyaba en que los sistemas previsionales, en el mundo, están todos quebrados o en vías de. Ningún país puede pagar las jubilaciones que tiene que pagar al nivel de recaudación que tenemos hoy. Y los gobiernos piensan que la única forma de incrementar su recaudación es subiendo impuestos, lo que está probado que no es cierto. Inclusive la OCDE estaba fantaseando con la idea de un flat tax, o sea una tasa plana, lo cual no es bueno para el contribuyente. Configura un monopolio que, seguramente, apuntaría ubicarse en tasas muy altas.

—¿Qué torció ese rumbo hacia los impuestos altos?

—La guerra fiscal que comenzó Trump. Bajó el impuesto corporativo a 21% y revolucionó el mundo. Ahora China está bajando impuestos a la moneda extranjera, Hungría hace lo mismo, Alemania y Australia manejan proyectos en el mismo sentido, todo el mundo lo está haciendo con la intención de competir. Por tanto, ahora estamos en un estado de incertidumbre y el juego está abierto en materia de impuestos.

La opción impositiva hecha por Ronaldo sentará precedente

—En su libro hay un capítulo dedicado al patrimonio de los deportistas…

—Hay mucho para hacer en ese rubro. Tenistas, futbolistas, basquetbolistas, boxeadores, aquellos que triunfan tienen patrimonios muy grandes obtenidos en una corta carrera, y que luego tienen que cuidar. El primer riesgo son ellos mismos, que cuando se retiran no lo saben manejar. Y otra característica importante es que debido a sus carreras, cambian mucho de residencia, lo que justifica una buena planificación.

Hay muchos deportistas que lo han hecho mal, no han planificado, y hoy han debido soportar fallos en su contra como evasores, y con sentencias absolutamente correctas. Algunas de esas estructuras las he revisado y precisamente, detrás había un muy mal asesoramiento.

—Los deportistas deben pensar también en los aspectos tributarios…

—Eso es lo que hizo Cristiano Ronaldo. Fue una operación brillante. Italia tiene un régimen donde, para el que es no residente y va a vivir allí, por las ganancias obtenidas fuera del país paga una suma fija anual de 100 mil euros. Algo poco significativo para Cristiano Ronaldo. Todo lo que tenía antes de llegar a Italia va a pagar ese impuesto. Por eso no le importó ganar un salario menor que en Madrid. Es lo que se llama “mudanza internacional”. Si el futbolista se llega a retirar en Italia, todo sus patrimonio, excepto lo que gane en estos 2 o 3 últimos años, estará prácticamente libre de impuestos.

Seguramente, este pase sienta precedente y veamos a otros deportistas tomar un camino similar en poco tiempo.

El País.

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