El BCE finalizará el QE en diciembre

El BCE finalizará el QE en diciembre

Y mantendrá los tipos hasta el verano de 2019

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El QE ya tiene fecha de caducidad y los tipos continuarán en el 0% “al menos, hasta el verano de 2019”. El BCE dilatará sus compras de deuda hasta diciembre, pero las reducirá a la mitad, hasta 15.000 millones mensuales. Por otro lado, ha rebajado las previsiones de crecimiento de la eurozona y ha elevado las de inflación.

‘Habemus’ nueva hoja de ruta del Banco Central Europeo (BCE). El ‘timing’ ha marcado la reunión del Consejo de Gobierno del principal organismo monetario de la zona euro. El fin de año y el verano de 2019 han sido, respectivamente, los momentos elegidos por la institución que preside Mario Draghi para poner nueva fecha de caducidad a su programa de compra de deuda conocido como Quantitative Easing (QE) y marcar una referencia temporal hasta la que mantendrá los tipos de interés.

Pero la cosa no ha quedado ahí, el BCE también ha reducido a la mitad el importe de sus estímulos monetarios de carácter extraordinario, por lo que entre octubre y diciembre inyectará a la economía 15.000 millones de euros mensuales. Mario Draghi ha reconocido que todas estas decisiones se han tomado por “unanimidad”. Desde comienzos de año y hasta finales de septiembre tiene previsto comprar 30.000 millones de deuda pública y privada al mes bajo el QE con el que ha regado la economía de la eurozona con más de 2,5 billones de euros desde marzo de 2015.

Esta decisión fue adelantada en cierta medida la semana pasada por varios miembros del BCE, pero aún así ha provocado una reacción a la baja del euro, que se ha llegado a desinflar cerca del 1%, hasta tocar mínimos intradía de 1,168 dólares, un nivel que contrasta con los 1,181 dólares a los que se cambiaba justo antes de conocerse el comunicado del organismo monetario.

Tipos estables hasta verano de 2019

El BCE, reunido hoy en Riga, la capital letona, ha mantenido los tipos de interés intactos en el mínimo histórico del 0% en el que llevan instalados desde hace más de dos años. Y no será hasta, “al menos, hasta el verano de 2019” cuando podría modificar su tasa rectora. De hecho, ha asegurado que mantendrá su tasa rectora tiempo como sea necesario para asegurar que la evolución de la inflación “permanezca en línea con las expectativas actuales de un sostenido ajuste” hacia su objetivo de acercarla al 2%, pero siempre manteniéndola por debajo.

Además, Draghi ha señalado que durante la reunión de hoy no se ha debatido cuándo subirán los tipos de interés, pero que lo decidirán en una de sus próximas reuniones. La facilidad de depósito también continuará en el -0,4%.

De esta manera, se aumenta la brecha entre la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y el BCE. Ayer la Fed aumentó los tipos de interés a la horquilla de entre el 1,75% y el 2% y dio otro paso más en el ajuste de su balance.

Por otro lado, el organismo monetario europeo ha reiterado que reinvertirá el dinero de los títulos de deuda adquiridos que vayan venciendo “durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos y, en todo caso, durante el tiempo que sea necesario”. De esta forma, “contribuirá a que las condiciones de liquidez sean favorables y a que la orientación de la política monetaria sea la adecuada”.

Menos crecimiento y más inflación

Otra de las claves del día ha llegado con las nuevas previsiones macroeconómicas. El BCE ha rebajado sus previsiones de crecimiento de la eurozona y ha elevado las de inflación. En concreto, ha reducido sus pronósticos de PIB al 2,1% para 2018, desde el 2,4% previo, dado que “prevén un periodo de expansión más débil durante el segundo trimestre en algunos países de la zona euro”. Sin embargo, ha mantenido sus previsiones para 2019 y 2020 estables en el 1,9% y en el 1,7%, respectivamente.

Draghi ha destacado que la inflación se está aproximando hacia los objetivos fijados por el banco central, después de que el encarecimiento del petróleo y la subida del euro dispararan los precios al 1,9% en mayo, desde el 1,2% de abril. De hecho, ha reconocido que la inflación subyacente repuntará hacia finales de año.

Así, la institución monetaria ha elevado la previsión de inflación al 1,7% para este año y el próximo. De manera que el IPC podría incrementarse tres décimas, hasta el 1,7%, desde el 1,4% previsto en su anterior revisión para 2018 y 2019. Sin embargo, sus proyecciones se mantienen estables de cara a 2020, cuando confía que los precios se mantengan en el 1,7%. Con estos pronósticos, Draghi ha asegurado que las expectativas de inflación a largo plazo están bien ancladas, aunque ha dicho que aún se necesita un significativo estímulo para la política monetaria.

Aumenta la incertidumbre

Respecto a la situación de la economía de la zona euro, Draghi ha asegurado que el crecimiento económico es sólido y ha matizado que los “riesgos se mantienen equilibrados” en general. En cualquier caso, ha matizado que ve un “aumento innegable” de la incertidumbre para el crecimiento que está vinculada a factores globales y temporales. Esta incertidumbre “incluye la amenaza de una mayor proteccionismo”, que se ha hecho “más prominente” y la necesidad de prestar atención a la persistente volatilidad del mercado propiciada, en parte, por la inestabilidad que genera en el mercado de deuda el euroescéptico gobierno de Italia. Draghi ha reconocido de hecho que “la volatilidad en Italia es un riesgo”. No obstante, ha destacado que esa volatilidad se ha reducido en las dos últimas semanas.

Debut de Guindos

Hoy los focos también se han puesto en el exministro español de economía, Luis de Guindos, que ha debutado en el Consejo de Gobierno del BCE como vicepresidente tras sustituir el pasado 1 de junio al portugués Vitor Constancio. Además, Guindos, cuyo mandato tiene una duración de ocho años no renovables, ha estado presente junto a Draghi en la habitual rueda de prensa de las 14:30 horas.

Al igual que Guindos, hoy también ha sido el primer encuentro del BCE al que acuda el flamante gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

Expansión.

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El QE ya tiene fecha de caducidad y los tipos continuarán en el 0% “al menos, hasta el verano de 2019”. El BCE dilatará sus compras de deuda hasta diciembre, pero las reducirá a la mitad, hasta 15.000 millones mensuales. Por otro lado, ha rebajado las previsiones de crecimiento de la eurozona y ha elevado las de inflación.

‘Habemus’ nueva hoja de ruta del Banco Central Europeo (BCE). El ‘timing’ ha marcado la reunión del Consejo de Gobierno del principal organismo monetario de la zona euro. El fin de año y el verano de 2019 han sido, respectivamente, los momentos elegidos por la institución que preside Mario Draghi para poner nueva fecha de caducidad a su programa de compra de deuda conocido como Quantitative Easing (QE) y marcar una referencia temporal hasta la que mantendrá los tipos de interés.

Pero la cosa no ha quedado ahí, el BCE también ha reducido a la mitad el importe de sus estímulos monetarios de carácter extraordinario, por lo que entre octubre y diciembre inyectará a la economía 15.000 millones de euros mensuales. Mario Draghi ha reconocido que todas estas decisiones se han tomado por “unanimidad”. Desde comienzos de año y hasta finales de septiembre tiene previsto comprar 30.000 millones de deuda pública y privada al mes bajo el QE con el que ha regado la economía de la eurozona con más de 2,5 billones de euros desde marzo de 2015.

Esta decisión fue adelantada en cierta medida la semana pasada por varios miembros del BCE, pero aún así ha provocado una reacción a la baja del euro, que se ha llegado a desinflar cerca del 1%, hasta tocar mínimos intradía de 1,168 dólares, un nivel que contrasta con los 1,181 dólares a los que se cambiaba justo antes de conocerse el comunicado del organismo monetario.

Tipos estables hasta verano de 2019

El BCE, reunido hoy en Riga, la capital letona, ha mantenido los tipos de interés intactos en el mínimo histórico del 0% en el que llevan instalados desde hace más de dos años. Y no será hasta, “al menos, hasta el verano de 2019” cuando podría modificar su tasa rectora. De hecho, ha asegurado que mantendrá su tasa rectora tiempo como sea necesario para asegurar que la evolución de la inflación “permanezca en línea con las expectativas actuales de un sostenido ajuste” hacia su objetivo de acercarla al 2%, pero siempre manteniéndola por debajo.

Además, Draghi ha señalado que durante la reunión de hoy no se ha debatido cuándo subirán los tipos de interés, pero que lo decidirán en una de sus próximas reuniones. La facilidad de depósito también continuará en el -0,4%.

De esta manera, se aumenta la brecha entre la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y el BCE. Ayer la Fed aumentó los tipos de interés a la horquilla de entre el 1,75% y el 2% y dio otro paso más en el ajuste de su balance.

Por otro lado, el organismo monetario europeo ha reiterado que reinvertirá el dinero de los títulos de deuda adquiridos que vayan venciendo “durante un período prolongado tras el final de sus compras netas de activos y, en todo caso, durante el tiempo que sea necesario”. De esta forma, “contribuirá a que las condiciones de liquidez sean favorables y a que la orientación de la política monetaria sea la adecuada”.

Menos crecimiento y más inflación

Otra de las claves del día ha llegado con las nuevas previsiones macroeconómicas. El BCE ha rebajado sus previsiones de crecimiento de la eurozona y ha elevado las de inflación. En concreto, ha reducido sus pronósticos de PIB al 2,1% para 2018, desde el 2,4% previo, dado que “prevén un periodo de expansión más débil durante el segundo trimestre en algunos países de la zona euro”. Sin embargo, ha mantenido sus previsiones para 2019 y 2020 estables en el 1,9% y en el 1,7%, respectivamente.

Draghi ha destacado que la inflación se está aproximando hacia los objetivos fijados por el banco central, después de que el encarecimiento del petróleo y la subida del euro dispararan los precios al 1,9% en mayo, desde el 1,2% de abril. De hecho, ha reconocido que la inflación subyacente repuntará hacia finales de año.

Así, la institución monetaria ha elevado la previsión de inflación al 1,7% para este año y el próximo. De manera que el IPC podría incrementarse tres décimas, hasta el 1,7%, desde el 1,4% previsto en su anterior revisión para 2018 y 2019. Sin embargo, sus proyecciones se mantienen estables de cara a 2020, cuando confía que los precios se mantengan en el 1,7%. Con estos pronósticos, Draghi ha asegurado que las expectativas de inflación a largo plazo están bien ancladas, aunque ha dicho que aún se necesita un significativo estímulo para la política monetaria.

Aumenta la incertidumbre

Respecto a la situación de la economía de la zona euro, Draghi ha asegurado que el crecimiento económico es sólido y ha matizado que los “riesgos se mantienen equilibrados” en general. En cualquier caso, ha matizado que ve un “aumento innegable” de la incertidumbre para el crecimiento que está vinculada a factores globales y temporales. Esta incertidumbre “incluye la amenaza de una mayor proteccionismo”, que se ha hecho “más prominente” y la necesidad de prestar atención a la persistente volatilidad del mercado propiciada, en parte, por la inestabilidad que genera en el mercado de deuda el euroescéptico gobierno de Italia. Draghi ha reconocido de hecho que “la volatilidad en Italia es un riesgo”. No obstante, ha destacado que esa volatilidad se ha reducido en las dos últimas semanas.

Debut de Guindos

Hoy los focos también se han puesto en el exministro español de economía, Luis de Guindos, que ha debutado en el Consejo de Gobierno del BCE como vicepresidente tras sustituir el pasado 1 de junio al portugués Vitor Constancio. Además, Guindos, cuyo mandato tiene una duración de ocho años no renovables, ha estado presente junto a Draghi en la habitual rueda de prensa de las 14:30 horas.

Al igual que Guindos, hoy también ha sido el primer encuentro del BCE al que acuda el flamante gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

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