Bolivia: permisos para construcción se disparan en Santa Cruz

Bolivia: permisos para construcción se disparan en Santa Cruz

Entre demasiado crédito artificialmente barato y la búsqueda de privilegios concedidos por el Estado es que se justamente se gestan las burbujas de activos, y las burbujas inmobiliarias en particular

Pedro Flores está parado cerca de la calle Libertad, tiene como unos 27 años, es alto y robusto. Sus manos callosas sostienen su celular, a cada momento envía mensajes a sus conocidos y relee los clasificados de un periódico. “Busco trabajo”, dice en un tono de preocupación el joven albañil, que hace una semana termina una pequeña obra. Pasan unas horas  y un nuevo mensaje dibujo en una sonrisa en su rostro.

“Ya conseguí una pega, es algo pequeño, pero ya es algo los trabajos van apareciendo de a poco”, dice mientras se desaparece por la jungla de cemento cruceña.

La construcción ha sentido en carne viva la desaceleración económica. Los datos oficiales así lo reflejan, al cierre de 2017 los metros cuadrados construidos cayeron un 42,61% en relación con 2016, y un 55,35% en los últimos siete años. Los permisos para obras cayeron  un 38,21%.

Pero luego de estas cifras negativas, constructores y trabajadores, esperan un mejor 2018, dado que los permisos para las construcciones crecieron a un ritmo casi arrollador, dibujando una mejoría para el sector.

De acuerdo a datos de la Secretaría Municipal de Desarrollo Urbano (Semgur), los permisos para la construcción en dos meses superan el total en 2017. Según el Instituto Nacional de Estadística, en la pasada gestión solo se emitieron 42 autorizaciones, mientras que en enero y febrero de este año se otorgaron 307.

Boris Salomón, responsable del Semgur, afirmó que entre las obras aprobadas desde su despacho existen anteproyectos arquitectónicos, legalizaciones, licencias y regularizaciones.

El funcionario municipal afirmó que para facilitar las inversiones del sector constructor la comuna sancionó la Ley 203, una norma transitoria que ayuda a regularizar “todas las obras que quedaron fuera de norma y se paralizaron a medio construir”.

“El vecino o inversor paga su multa y continúa con su obra. Esta norma tiene vigencia hasta el 2020”,  añadió Salomón.

Agregó que antes existían muchas trabas a la hora de tramitar los permisos para las diferentes iniciativas de construcción, en especial de orden técnico, pero eso fue subsanado con la asistencia técnica de parte de funcionarios municipales.

“Antes de iniciar el trámite damos un asesoramiento técnico, y cuando se mete el trámite todo está revisado; por eso hemos avanzado. La tasa de aprobaciones aumentó y se superó en menos de dos meses”, dijo.

Sector prevé un mejor 2018

Desde la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) están seguros de que este año habrá un cambio de visión. “El país lo necesita, estamos en la banca esperando que nos llamen a participar y los vectores que da el escenario mundial muestran que el constructor boliviano debe participar en las obras estatales”, reveló Rodrigo Crespo, titular de la entidad.

Indicó que la ralentización afectó a varias actividades económicas que están perdiendo dinamismo, y que ahora crecen a tasas inferiores. “Hace varios años, la Cadecocruz elaboró una agenda con las medidas a adoptar para corregir la tendencia y recuperar el crecimiento económico, en un sector tan importante para la economía y el empleo del país como es la construcción”, dijo.

Para superar esta crisis, según el titular de la Cadecocruz, se debe trabajar de forma conjunta entre la administración estatal y el sector privado, buscando  mecanismos que faciliten la ejecución y desarrollo de obras civiles en las diferentes jurisdicciones.

En ese sentido, explicó que son necesarias normas que hagan más fácil el acceso de los empresarios al financiamiento para la ejecución de proyectos.

Para el expresidente de Cadecocruz, y empresario del sector, Rolando Schrupp, el 2018 será mejor. “Los primeros meses son para terminar los proyectos del año pasado. La actividad en sí comienza en marzo”, dijo.

Dado que se trata de un año preelectoral, Schrupp explicó que las inversiones del Estado en todos sus niveles (alcaldías, gobernaciones y el Gobierno central) aflorarán. Además, dijo que hay una  recuperación del precio del petróleo y otros commodities, como la soya, lo que repercutirá positivamente en las arcas públicas.

“La inversión privada está en recesión, pero con la expectativa de este año, todo el mundo va a gastar plata, en especial el sector público”, afirmó el empresario.

Buenos datos

Los datos del sistema financiero hacen ver que las proyecciones para el sector son optimistas. De acuerdo con la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), en enero de 2018 los créditos productivos dirigidos al sector de la construcción llegaron a Bs 15.612 millones, un 22,7% más con relación al mismo periodo de 2017, cuando las colocaciones alcanzaron Bs 12.724 millones.

Dentro de la cartera productiva, en lo que  va del año,  la construcción absorbe un 24,9%, del total que llega a Bs 62.761 millones.

Otra cifra que indica que el camino hacia la recuperación de la construcción está allanado son los créditos de vivienda.

Para  enero de 2017, de acuerdo con cifras del Ministerio de Economía y Finanzas, los créditos para viviendas de interés social llegaban a $us 1.707 millones.

Sin embargo, a decir de esa cartera de Estado, en enero de 2018 el monto se disparó a $us 2.440 millones; es decir, un crecimiento del 42,94%. Los mayores préstamos se otorgaron en  Santa Cruz (39,9%),  La Paz  (20%) y  Cochabamba (18,5%).

Desaceleración afectó

Los trabajadores, o albañiles como se los llama popularmente, son los que más sintieron la desaceleración económica. A escala nacional, según datos de la  Confederación Nacional de Constructores de Bolivia, 300  empresas, entre pequeñas y medianas, cerraron por falta de pago de planillas de obras ligadas a instituciones estatales.

Algunas empresas esperan sus abonos por la ejecución de proyectos con fondos púbicos desde septiembre de 2017.

Esto ocasionó que al menos  7.000 constructores  pierdan sus fuentes de trabajo. “En otros años, la falta de inversión estatal era compensada con proyectos privados, pero este también está en crisis”, dijo Valerio Ayaviri, secretario ejecutivo de los trabajadores de la construcción de Bolivia.

Agregó que “en el sector privado aun hay recesión económica” y que las entidades estatales no están cumpliendo con sus pagos.

Fernando Alcoba Paz, secretario general de la Federación Sindical de Trabajadores en Construcción de Santa Cruz, afirmó que la situación del sector es anormal, luego de  tasas de crecimiento elevadas en años anteriores.

“Ahora la actividad bajó, aunque todavía hay trabajo”, aseguró.

Sin embargo, a diferencia de Ayaviri, el dirigente cruceño se mostró más optimista, más aún con el acuerdo firmado entre las empresas a escala nacional y el Gobierno para participar en las obras del Estado.

Edilberto Égüez, un veterano en la actividad, afirma que las cosas mejorarán con énfasis en Santa Cruz, que, según él, es la punta de lanza de la actividad a escala nacional. Para el hombre, si bien las obras bajaron, “aún hay trabajo” y los primeros meses del año “las cosas están yendo bien”.

Trabajadores observan acuerdo entre empresarios y constructores

Para la Confederación de Constructores de Bolivia, que aglutina a todos los trabajadores del sector, el  acuerdo  entre la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) y el Estado no trae ningún tipo de beneficio a las empresas y personas ligadas a la actividad.

Valerio Ayaviri, dirigente máximo de los trabajadores de la construcción, dijo que este acuerdo lo único que hace es fomentar la terciarización de los proyectos estatales.

Para el constructor, es necesario que el Estado favorezca más a las firmas nacionales con las obras de infraestructura que ejecuta con fondos públicos.

“El acuerdo no es una solución a los problemas de fondo que hay en el sector”, manifestó.

El acuerdo firmado, que prevé la licitación por tramos de los proyectos viales, también fue observado por la Cadecocruz. En una entrevista con EL DEBER, el presidente de la organización, Rodrigo Crespo, afirmó que el mismo no fue consensuado.

“Pedimos soberanía, no queremos ser empleados, no pedimos tener más porcentaje del 25 al 40% en los contratos. El mismo presidente Evo Morales lo dijo, que la soberanía debe prevalecer”, puntualizó.

El Deber.

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Pedro Flores está parado cerca de la calle Libertad, tiene como unos 27 años, es alto y robusto. Sus manos callosas sostienen su celular, a cada momento envía mensajes a sus conocidos y relee los clasificados de un periódico. “Busco trabajo”, dice en un tono de preocupación el joven albañil, que hace una semana termina una pequeña obra. Pasan unas horas  y un nuevo mensaje dibujo en una sonrisa en su rostro.

“Ya conseguí una pega, es algo pequeño, pero ya es algo los trabajos van apareciendo de a poco”, dice mientras se desaparece por la jungla de cemento cruceña.

La construcción ha sentido en carne viva la desaceleración económica. Los datos oficiales así lo reflejan, al cierre de 2017 los metros cuadrados construidos cayeron un 42,61% en relación con 2016, y un 55,35% en los últimos siete años. Los permisos para obras cayeron  un 38,21%.

Pero luego de estas cifras negativas, constructores y trabajadores, esperan un mejor 2018, dado que los permisos para las construcciones crecieron a un ritmo casi arrollador, dibujando una mejoría para el sector.

De acuerdo a datos de la Secretaría Municipal de Desarrollo Urbano (Semgur), los permisos para la construcción en dos meses superan el total en 2017. Según el Instituto Nacional de Estadística, en la pasada gestión solo se emitieron 42 autorizaciones, mientras que en enero y febrero de este año se otorgaron 307.

Boris Salomón, responsable del Semgur, afirmó que entre las obras aprobadas desde su despacho existen anteproyectos arquitectónicos, legalizaciones, licencias y regularizaciones.

El funcionario municipal afirmó que para facilitar las inversiones del sector constructor la comuna sancionó la Ley 203, una norma transitoria que ayuda a regularizar “todas las obras que quedaron fuera de norma y se paralizaron a medio construir”.

“El vecino o inversor paga su multa y continúa con su obra. Esta norma tiene vigencia hasta el 2020”,  añadió Salomón.

Agregó que antes existían muchas trabas a la hora de tramitar los permisos para las diferentes iniciativas de construcción, en especial de orden técnico, pero eso fue subsanado con la asistencia técnica de parte de funcionarios municipales.

“Antes de iniciar el trámite damos un asesoramiento técnico, y cuando se mete el trámite todo está revisado; por eso hemos avanzado. La tasa de aprobaciones aumentó y se superó en menos de dos meses”, dijo.

Sector prevé un mejor 2018

Desde la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) están seguros de que este año habrá un cambio de visión. “El país lo necesita, estamos en la banca esperando que nos llamen a participar y los vectores que da el escenario mundial muestran que el constructor boliviano debe participar en las obras estatales”, reveló Rodrigo Crespo, titular de la entidad.

Indicó que la ralentización afectó a varias actividades económicas que están perdiendo dinamismo, y que ahora crecen a tasas inferiores. “Hace varios años, la Cadecocruz elaboró una agenda con las medidas a adoptar para corregir la tendencia y recuperar el crecimiento económico, en un sector tan importante para la economía y el empleo del país como es la construcción”, dijo.

Para superar esta crisis, según el titular de la Cadecocruz, se debe trabajar de forma conjunta entre la administración estatal y el sector privado, buscando  mecanismos que faciliten la ejecución y desarrollo de obras civiles en las diferentes jurisdicciones.

En ese sentido, explicó que son necesarias normas que hagan más fácil el acceso de los empresarios al financiamiento para la ejecución de proyectos.

Para el expresidente de Cadecocruz, y empresario del sector, Rolando Schrupp, el 2018 será mejor. “Los primeros meses son para terminar los proyectos del año pasado. La actividad en sí comienza en marzo”, dijo.

Dado que se trata de un año preelectoral, Schrupp explicó que las inversiones del Estado en todos sus niveles (alcaldías, gobernaciones y el Gobierno central) aflorarán. Además, dijo que hay una  recuperación del precio del petróleo y otros commodities, como la soya, lo que repercutirá positivamente en las arcas públicas.

“La inversión privada está en recesión, pero con la expectativa de este año, todo el mundo va a gastar plata, en especial el sector público”, afirmó el empresario.

Buenos datos

Los datos del sistema financiero hacen ver que las proyecciones para el sector son optimistas. De acuerdo con la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), en enero de 2018 los créditos productivos dirigidos al sector de la construcción llegaron a Bs 15.612 millones, un 22,7% más con relación al mismo periodo de 2017, cuando las colocaciones alcanzaron Bs 12.724 millones.

Dentro de la cartera productiva, en lo que  va del año,  la construcción absorbe un 24,9%, del total que llega a Bs 62.761 millones.

Otra cifra que indica que el camino hacia la recuperación de la construcción está allanado son los créditos de vivienda.

Para  enero de 2017, de acuerdo con cifras del Ministerio de Economía y Finanzas, los créditos para viviendas de interés social llegaban a $us 1.707 millones.

Sin embargo, a decir de esa cartera de Estado, en enero de 2018 el monto se disparó a $us 2.440 millones; es decir, un crecimiento del 42,94%. Los mayores préstamos se otorgaron en  Santa Cruz (39,9%),  La Paz  (20%) y  Cochabamba (18,5%).

Desaceleración afectó

Los trabajadores, o albañiles como se los llama popularmente, son los que más sintieron la desaceleración económica. A escala nacional, según datos de la  Confederación Nacional de Constructores de Bolivia, 300  empresas, entre pequeñas y medianas, cerraron por falta de pago de planillas de obras ligadas a instituciones estatales.

Algunas empresas esperan sus abonos por la ejecución de proyectos con fondos púbicos desde septiembre de 2017.

Esto ocasionó que al menos  7.000 constructores  pierdan sus fuentes de trabajo. “En otros años, la falta de inversión estatal era compensada con proyectos privados, pero este también está en crisis”, dijo Valerio Ayaviri, secretario ejecutivo de los trabajadores de la construcción de Bolivia.

Agregó que “en el sector privado aun hay recesión económica” y que las entidades estatales no están cumpliendo con sus pagos.

Fernando Alcoba Paz, secretario general de la Federación Sindical de Trabajadores en Construcción de Santa Cruz, afirmó que la situación del sector es anormal, luego de  tasas de crecimiento elevadas en años anteriores.

“Ahora la actividad bajó, aunque todavía hay trabajo”, aseguró.

Sin embargo, a diferencia de Ayaviri, el dirigente cruceño se mostró más optimista, más aún con el acuerdo firmado entre las empresas a escala nacional y el Gobierno para participar en las obras del Estado.

Edilberto Égüez, un veterano en la actividad, afirma que las cosas mejorarán con énfasis en Santa Cruz, que, según él, es la punta de lanza de la actividad a escala nacional. Para el hombre, si bien las obras bajaron, “aún hay trabajo” y los primeros meses del año “las cosas están yendo bien”.

Trabajadores observan acuerdo entre empresarios y constructores

Para la Confederación de Constructores de Bolivia, que aglutina a todos los trabajadores del sector, el  acuerdo  entre la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) y el Estado no trae ningún tipo de beneficio a las empresas y personas ligadas a la actividad.

Valerio Ayaviri, dirigente máximo de los trabajadores de la construcción, dijo que este acuerdo lo único que hace es fomentar la terciarización de los proyectos estatales.

Para el constructor, es necesario que el Estado favorezca más a las firmas nacionales con las obras de infraestructura que ejecuta con fondos públicos.

“El acuerdo no es una solución a los problemas de fondo que hay en el sector”, manifestó.

El acuerdo firmado, que prevé la licitación por tramos de los proyectos viales, también fue observado por la Cadecocruz. En una entrevista con EL DEBER, el presidente de la organización, Rodrigo Crespo, afirmó que el mismo no fue consensuado.

“Pedimos soberanía, no queremos ser empleados, no pedimos tener más porcentaje del 25 al 40% en los contratos. El mismo presidente Evo Morales lo dijo, que la soberanía debe prevalecer”, puntualizó.

El Deber.

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