Lacalle: La corrección puede durar un poco más de lo que algunos esperan

Lacalle: La corrección puede durar un poco más de lo que algunos esperan

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daniel lacalle

El desplome de los mercados hay que verlo como lo que es, una corrección que puede durar un poco más de lo que algunos esperan, pero que puede generar muy buenas oportunidades, asegura Daniel Lacalle. En su opinión hay valores que han pasado de estar caros a estar baratos y se están generando oportunidades en un horizonte de dos o tres años que pueden ser muy interesantes porque prevé que la volatilidad aún continuará.

— Más allá de la aceleración de la subida de tipos, el incremento de los rendimientos de la deuda pública o de las estrategias que apostaban por una volatilidad reducida, ¿hay otros motivos “ocultos” detrás de la oleada de pánico que se ha desatado en los mercados?

— No creo que haya sido una oleada de pánico. Lo que hemos visto ha sido una corrección que venía esperándose durante mucho tiempo. Nos habíamos acostumbrado a que los mercados subieran constantemente y la volatilidad bajara, algo completamente inusual.

El mercado ha subido mucho. Muchos activos de riesgo estaban caros y los mercados han subido al unísono, de una manera casi sincronizada. Subía el oro, subía el petróleo, las acciones, los bonos. Daba igual. Y ante una subida sincronizada también se genera una bajada sincronizada. Eso ha pillado a mucha gente desprevenida. Llama la atención el impacto mediático que han tenido las caídas y que no hubiese ningún tipo de alarma por la subida desproporcionada.

— ¿Estas correcciones son un síntoma del pinchazo de la burbuja de las acciones estadounidense?

— Yo creo que donde está la burbuja fundamentalmente es en la renta fija. Y particularmente en los bonos soberanos que cotizan, en algunos casos, con rentabilidades negativas. De momento no se dan las condiciones para pensar en un problema sistémico. La macroeconomía sigue siendo positiva, los resultados empresariales y las expectativas de resultados también y los datos generales indican que no estamos ante una situación que vaya a generar un riesgo sistémico.

Hay que verlo como lo que es, como una corrección que puede durar un poco más de lo que algunos esperan, pero una corrección que puede generar muy buenas oportunidades.

— ¿El escenario actual es adecuado para comprar con las caídas o hay que resistir a la tentación de comprar por ahora?

— Ahora las valoraciones están más bajas. Hay valores que han pasado de estar caros a estar baratos.

Existe el riesgo de momento, pero se están generando oportunidades en un horizonte de dos tres años que pueden ser muy interesantes.

— ¿Wall Street ha dejado de estar sobrevalorado tras las últimas correcciones?

— La Bolsa americana ha pasado de estar cara a cotizar un PER de alrededor de 16 veces y medio. Ya no podemos decir que está cara. Sobre todo, tras los resultados empresariales. Más de 340 empresas del S&P 500 han presentado resultados que han sido mayoritariamente mejores de lo esperado. Y mejores en cuanto a estimaciones y guía para el año 2018. A mí me parece que ahí hay una oportunidad.

En EEUU hay una oportunidad también porque el dólar ha bajado mucho. Y si consideramos que ha tocado suelo, la Bolsa norteamericana se beneficia del efecto dólar añadido al efecto de valoración. Y ahí veo también oportunidades.

— ¿Hay valor en la Bolsa europea y en particular la española tras las correcciones?

— En Europa ni los datos macroeconómicos ni los resultados empresariales nos están diciendo que el entorno sea negativo. Y también ha pasado a cotizar a unos múltiplos más atractivos, ¿por qué no ir aprovechando oportunidades?

La Bolsa española tiene sus circunstancias particulares. El Ibex 35 está compuesto fundamentalmente de bancos, conglomerados industriales y constructoras. No son empresas de altísimos crecimientos, ni altísimos márgenes ni movimientos bursátiles, pero hay que verlo como lo que es: un índice de empresas maduras y con unas posibilidades revalorización probablemente más limitadas que otros mercados. Tiene cosas positivas y hay que valorarlo de esa manera.

— ¿Ha cambiado la estrategia de inversión en Tressis a raíz del desplome de los mercados de las últimas semanas?

— Nosotros estamos aprovechando la volatilidad para aumentar en las carteras aquellos valores y activos donde vemos oportunidades. Los resultados son buenos, las expectativas son buenas y en las acciones los dividendos están garantizados. Creemos que es un buen entorno.

— ¿Qué tipo de valores se están comprando?

— Particularmente todo lo que tiene que ver con seguridad, defensa, sector industrial, consumo y algo de tecnología.

— Básicamente no ha cambiado la orientación de la cartera.

— No, no son empresas que estén extremadamente expuestas al ciclo.

— ¿El excesivo endeudamiento de las políticas monetarias de los Bancos Centrales ha dejado de preocupar al mercado?

— El riesgo es más pequeño. A pesar de esta caída los bancos centrales de todo el mundo están comprando más de 200.000 millones de activos cada mes. Además, tenemos unos tipos de interés que están a niveles ínfimos.

Si en un entorno sin recesión, de crecimiento sincronizado y buenas expectativas macroeconómicas tenemos unas políticas tan expansivas el riesgo es, sobre todo, que los bancos se queden sin herramientas para combatir o para enfrentarse a un posible “cisne negro” o a un riesgo mayor. Las crisis financieras nunca se generan por subir los tipos de interés sino por subirlos demasiado tarde cuando los agentes económicos están acostumbrados a la liquidez excesiva y al exceso de riesgo.

— ¿Estamos aún a tiempo de evitar una crisis financiera provocada por la elevada deuda de las políticas monetarias, tal como advierte en su libro “La gran trampa”?

— Depende del proceso. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón no están retirando los estímulos monetarios. El BCE sigue teniendo mucho más del 100% de las emisiones netas de bonos. Yo espero que los bancos centrales no reaccionen tímidamente ante el miedo a unas pequeñas convulsiones a corto plazo en los mercados financieros. Las Bolsas se recuperan rápidamente y no hay que preocuparse, pero los bancos centrales tienden a un exceso de interés y atención a que las Bolsas o los activos de riesgo no caigan, a que no suba la rentabilidad de los bonos relativa a las expectativas de inflación y a mantener la burbuja.

El riesgo de Europa es que no hay evidencia de la demanda en el mercado secundario de esos bonos. Puede que no pase nada nada, pero puede que sí pase. Y no lo sabemos. La diferencia con EEUU es que hasta en el cenit del QE (Quantitative Easing) la Reserva Federal siempre tenía menos del cien por cien de las emisiones de bonos de EEUU. Por lo tanto, siempre había cierto control de que había una demanda en el mercado secundario. Ese no es el caso de Europa ni de Japón. El riesgo es que no sabemos qué clase de demanda hay en unos países que se endeudan anualmente alrededor del 2%- 2,5% del PIB.

Es muy fácil entrar en las políticas monetarias expansivas, pero es muy difícil salir. Cuando se está emitiendo tantísima deuda y a su vez los activos de riesgo han subido tanto, no sabes qué va a ocurrir con esa demanda y con los activos de riesgo cuando el principal comprador desaparezca.

— ¿Cree que el BCE no dará por finalizada la compra de bonos a final de año tal como descuenta gran parte del mercado?

— Yo no lo creo. La razón es porque de los 27 Estados de la Unión Europea, más de 20 son incapaces de soportar una subida de un 1% en el coste de su deuda. El BCE está entre la espada y la pared. Hay gente que dice que Europa va a ser la gran sorpresa positiva de los próximos tres años porque está creciendo mucho, la inflación está muy contenida y el superávit comercial es muy alto. Y por lo tanto esas primas de riesgo actuales están justificadas. A mí me cuesta pensar qué pasaría con esos países que se financian a tipos negativos si se tienen que financiar al 2% o al 3%. ¿Entramos en un shock de deuda soberana?

ENTRE LOS 20 ECONOMISTAS MÁS INFLUYENTES

Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis SV, y gestor de fondos de inversión. está en el Top 20 de los economistas más influyentes del mundo en 2016. Ha sido votado durante cinco años consecutivos en el Top 3 de los mejores gestores del Extel Survey, el ranking de Thomson Reuters, en las categorías Estrategia General, Petróleo y Eléctricas.

Su carrera en gestión de carteras e inversión comenzó en EEUU y continuó en Londres, (en Citadel y Ecofin Limited) abarcando renta variable, fija, capital riesgo y materias primas.

Previa a su etapa como gestor, trabajó como analista financiero en ABN Amro (hoy RBS), y llevó a cabo distintas responsabilidades en Repsol y Enagás, donde recibió el premio a la mejor OPV (IR Awards 2002).

Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas en IEB, posee el título de analista financiero internacional CIIA (Certified International Investment Analyst), y Máster en Investigación económica (UCV) y posgrado (PDD) por el IESE (Universidad de Navarra). Es autor de varios libros, entre ellos La gran trampa, donde explica las consecuencias de las medidas monetarias de los Bancos Centrales y su excesivo endeudamiento. Sus libros se han presentado en la Reserva Federal de Houston, la Heritage Foundation en Washington, la London School of Economics, el Funds Society Forum en Miami, Forecast Summit en Perú y otros foros globales.

Invertia.

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El desplome de los mercados hay que verlo como lo que es, una corrección que puede durar un poco más de lo que algunos esperan, pero que puede generar muy buenas oportunidades, asegura Daniel Lacalle. En su opinión hay valores que han pasado de estar caros a estar baratos y se están generando oportunidades en un horizonte de dos o tres años que pueden ser muy interesantes porque prevé que la volatilidad aún continuará.

— Más allá de la aceleración de la subida de tipos, el incremento de los rendimientos de la deuda pública o de las estrategias que apostaban por una volatilidad reducida, ¿hay otros motivos “ocultos” detrás de la oleada de pánico que se ha desatado en los mercados?

— No creo que haya sido una oleada de pánico. Lo que hemos visto ha sido una corrección que venía esperándose durante mucho tiempo. Nos habíamos acostumbrado a que los mercados subieran constantemente y la volatilidad bajara, algo completamente inusual.

El mercado ha subido mucho. Muchos activos de riesgo estaban caros y los mercados han subido al unísono, de una manera casi sincronizada. Subía el oro, subía el petróleo, las acciones, los bonos. Daba igual. Y ante una subida sincronizada también se genera una bajada sincronizada. Eso ha pillado a mucha gente desprevenida. Llama la atención el impacto mediático que han tenido las caídas y que no hubiese ningún tipo de alarma por la subida desproporcionada.

— ¿Estas correcciones son un síntoma del pinchazo de la burbuja de las acciones estadounidense?

— Yo creo que donde está la burbuja fundamentalmente es en la renta fija. Y particularmente en los bonos soberanos que cotizan, en algunos casos, con rentabilidades negativas. De momento no se dan las condiciones para pensar en un problema sistémico. La macroeconomía sigue siendo positiva, los resultados empresariales y las expectativas de resultados también y los datos generales indican que no estamos ante una situación que vaya a generar un riesgo sistémico.

Hay que verlo como lo que es, como una corrección que puede durar un poco más de lo que algunos esperan, pero una corrección que puede generar muy buenas oportunidades.

— ¿El escenario actual es adecuado para comprar con las caídas o hay que resistir a la tentación de comprar por ahora?

— Ahora las valoraciones están más bajas. Hay valores que han pasado de estar caros a estar baratos.

Existe el riesgo de momento, pero se están generando oportunidades en un horizonte de dos tres años que pueden ser muy interesantes.

— ¿Wall Street ha dejado de estar sobrevalorado tras las últimas correcciones?

— La Bolsa americana ha pasado de estar cara a cotizar un PER de alrededor de 16 veces y medio. Ya no podemos decir que está cara. Sobre todo, tras los resultados empresariales. Más de 340 empresas del S&P 500 han presentado resultados que han sido mayoritariamente mejores de lo esperado. Y mejores en cuanto a estimaciones y guía para el año 2018. A mí me parece que ahí hay una oportunidad.

En EEUU hay una oportunidad también porque el dólar ha bajado mucho. Y si consideramos que ha tocado suelo, la Bolsa norteamericana se beneficia del efecto dólar añadido al efecto de valoración. Y ahí veo también oportunidades.

— ¿Hay valor en la Bolsa europea y en particular la española tras las correcciones?

— En Europa ni los datos macroeconómicos ni los resultados empresariales nos están diciendo que el entorno sea negativo. Y también ha pasado a cotizar a unos múltiplos más atractivos, ¿por qué no ir aprovechando oportunidades?

La Bolsa española tiene sus circunstancias particulares. El Ibex 35 está compuesto fundamentalmente de bancos, conglomerados industriales y constructoras. No son empresas de altísimos crecimientos, ni altísimos márgenes ni movimientos bursátiles, pero hay que verlo como lo que es: un índice de empresas maduras y con unas posibilidades revalorización probablemente más limitadas que otros mercados. Tiene cosas positivas y hay que valorarlo de esa manera.

— ¿Ha cambiado la estrategia de inversión en Tressis a raíz del desplome de los mercados de las últimas semanas?

— Nosotros estamos aprovechando la volatilidad para aumentar en las carteras aquellos valores y activos donde vemos oportunidades. Los resultados son buenos, las expectativas son buenas y en las acciones los dividendos están garantizados. Creemos que es un buen entorno.

— ¿Qué tipo de valores se están comprando?

— Particularmente todo lo que tiene que ver con seguridad, defensa, sector industrial, consumo y algo de tecnología.

— Básicamente no ha cambiado la orientación de la cartera.

— No, no son empresas que estén extremadamente expuestas al ciclo.

— ¿El excesivo endeudamiento de las políticas monetarias de los Bancos Centrales ha dejado de preocupar al mercado?

— El riesgo es más pequeño. A pesar de esta caída los bancos centrales de todo el mundo están comprando más de 200.000 millones de activos cada mes. Además, tenemos unos tipos de interés que están a niveles ínfimos.

Si en un entorno sin recesión, de crecimiento sincronizado y buenas expectativas macroeconómicas tenemos unas políticas tan expansivas el riesgo es, sobre todo, que los bancos se queden sin herramientas para combatir o para enfrentarse a un posible “cisne negro” o a un riesgo mayor. Las crisis financieras nunca se generan por subir los tipos de interés sino por subirlos demasiado tarde cuando los agentes económicos están acostumbrados a la liquidez excesiva y al exceso de riesgo.

— ¿Estamos aún a tiempo de evitar una crisis financiera provocada por la elevada deuda de las políticas monetarias, tal como advierte en su libro “La gran trampa”?

— Depende del proceso. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón no están retirando los estímulos monetarios. El BCE sigue teniendo mucho más del 100% de las emisiones netas de bonos. Yo espero que los bancos centrales no reaccionen tímidamente ante el miedo a unas pequeñas convulsiones a corto plazo en los mercados financieros. Las Bolsas se recuperan rápidamente y no hay que preocuparse, pero los bancos centrales tienden a un exceso de interés y atención a que las Bolsas o los activos de riesgo no caigan, a que no suba la rentabilidad de los bonos relativa a las expectativas de inflación y a mantener la burbuja.

El riesgo de Europa es que no hay evidencia de la demanda en el mercado secundario de esos bonos. Puede que no pase nada nada, pero puede que sí pase. Y no lo sabemos. La diferencia con EEUU es que hasta en el cenit del QE (Quantitative Easing) la Reserva Federal siempre tenía menos del cien por cien de las emisiones de bonos de EEUU. Por lo tanto, siempre había cierto control de que había una demanda en el mercado secundario. Ese no es el caso de Europa ni de Japón. El riesgo es que no sabemos qué clase de demanda hay en unos países que se endeudan anualmente alrededor del 2%- 2,5% del PIB.

Es muy fácil entrar en las políticas monetarias expansivas, pero es muy difícil salir. Cuando se está emitiendo tantísima deuda y a su vez los activos de riesgo han subido tanto, no sabes qué va a ocurrir con esa demanda y con los activos de riesgo cuando el principal comprador desaparezca.

— ¿Cree que el BCE no dará por finalizada la compra de bonos a final de año tal como descuenta gran parte del mercado?

— Yo no lo creo. La razón es porque de los 27 Estados de la Unión Europea, más de 20 son incapaces de soportar una subida de un 1% en el coste de su deuda. El BCE está entre la espada y la pared. Hay gente que dice que Europa va a ser la gran sorpresa positiva de los próximos tres años porque está creciendo mucho, la inflación está muy contenida y el superávit comercial es muy alto. Y por lo tanto esas primas de riesgo actuales están justificadas. A mí me cuesta pensar qué pasaría con esos países que se financian a tipos negativos si se tienen que financiar al 2% o al 3%. ¿Entramos en un shock de deuda soberana?

ENTRE LOS 20 ECONOMISTAS MÁS INFLUYENTES

Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis SV, y gestor de fondos de inversión. está en el Top 20 de los economistas más influyentes del mundo en 2016. Ha sido votado durante cinco años consecutivos en el Top 3 de los mejores gestores del Extel Survey, el ranking de Thomson Reuters, en las categorías Estrategia General, Petróleo y Eléctricas.

Su carrera en gestión de carteras e inversión comenzó en EEUU y continuó en Londres, (en Citadel y Ecofin Limited) abarcando renta variable, fija, capital riesgo y materias primas.

Previa a su etapa como gestor, trabajó como analista financiero en ABN Amro (hoy RBS), y llevó a cabo distintas responsabilidades en Repsol y Enagás, donde recibió el premio a la mejor OPV (IR Awards 2002).

Doctor en Economía, profesor de Economía Global y Finanzas en IEB, posee el título de analista financiero internacional CIIA (Certified International Investment Analyst), y Máster en Investigación económica (UCV) y posgrado (PDD) por el IESE (Universidad de Navarra). Es autor de varios libros, entre ellos La gran trampa, donde explica las consecuencias de las medidas monetarias de los Bancos Centrales y su excesivo endeudamiento. Sus libros se han presentado en la Reserva Federal de Houston, la Heritage Foundation en Washington, la London School of Economics, el Funds Society Forum en Miami, Forecast Summit en Perú y otros foros globales.

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