La pesadilla de la OPEP ya es real

La pesadilla de la OPEP ya es real

|
la pesadilla de la opep

El rápido aumento de la producción de shale oil (petróleo esquisto) en EEUU amenaza el equilibrio del mercado del crudo, que buscan la OPEP y sus aliados mediante una limitación de los suministros. La OPEP ha reconocido por primera vez que el crecimiento de la producción en los países ajenos al cártel va a superar el aumento de la demanda, lo que reducirá el efecto de sus recortes. Aunque Venezuela ha reconocido, por fin, que su producción de crudo es inferior a 1,6 millones de barriles por día, la fuerza de otros productores podría dejar este hecho en algo anecdótico.

Además del contundente informe mensual de la OPEP, las reservas de petróleo de EEUU crecieron la semana pasada en 5 millones de barriles, hasta alcanzar los 430,9 millones, mientras que los expertos habían calculado un aumento de sólo 2,5 millones de barriles, lo que también está ejerciendo presión a la baja sobre los precios del crudo en la jornada de hoy.

Informe de la OPEP

Además,  la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha publicado en su informe mensual de febrero un aumento “mayor de lo esperado” de la producción estadounidense cubrirá el crecimiento de la demanda este año.

Si hace un mes la OPEP preveía que la producción de sus rivales aumentaría este año en 1,44 millones de barriles diarios (mbd) respecto a 2017, ahora ese cálculo se dispara hasta los 1,66 mbd, superando el crecimiento de la demanda pronosticado para todo 2018, de 1,60 mbd, aunque sólo por 60.000 barriles al día o bd.

“Para 2018, se espera un crecimiento mayor (de la oferta petrolera) en función del incremento proyectado en la producción de petróleo de esquisto” en EEUU, indica el informe. Los analistas de la OPEP explican que el auge productivo está relacionado con la subida del precio del barril de los últimos meses, que incentiva a los productores de países como EEUU, Canadrá o Brasil a bombear más ‘oro negro’ ante el mayor margen de beneficio por cada barril extraído.

Eso refleja “un ambiente de mejores precios no sólo para los productores de esquisto, sino también para otros países como Canadá, Reino Unido, Brasil y China”, agregan.

La cuestión no explícita que plantean estas cifras es lo que pudiera pasar si los 14 países de la OPEP y sus 10 aliados -entre ellos Rusia y México- deciden en su próxima reunión, prevista para junio, abrir los “grifos” y poner así fin al recorte de la producción petrolera pactado a finales de 2016.

Evidentemente, el resultado sería un fuerte exceso de la oferta, similar quizás al que provocó el desplome de los “petroprecios” en más de un 80% entre mediados de 2014 y enero de 2016.

Sin embargo, el acuerdo de retirar del mercado un total de 1,8 mbd, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, rige hasta el 31 de diciembre próximo, así que hasta entonces no deberían esperarse barriles adicionales por parte de esos 24 países.

Esta situación garantiza aparentemente un ajustado equilibrio entre el incremento de la oferta y el de la demanda, con la balanza inclinándose ligeramente hacia cierto exceso de suministros.

No obstante, la OPEP admite incertidumbres que pueden cambiar el panorama, si bien confía en un sólido crecimiento de la demanda petrolera gracias a “las mejoras en la actividad económica en todo el mundo”.

Pero, advierte, “el reciente anuncio de EEUU de imponer aranceles sobre el acero y el aluminio, así como las potenciales consecuencias del estímulo fiscal de EEUU en la deuda de la nación, pueden frenar el crecimiento” previsto de la economía y, por ende, del consumo mundial de crudo.

Venezuela lastra a la OPEP

Éste, con un incremento anual de 1,60 mbd (ó un 1,64%), se situará en una media de 98,63 mbd en todo 2018, vaticina la OPEP. De esa cantidad, la producción No-OPEP tendrá este año un promedio anual de 59,53 mbd, un 2,87% más que en 2017, y llegará a un máximo de 60,10 mbd en diciembre.

Frente a ello, el bombeo de los catorce miembros de la OPEP bajó en febrero hasta 32,18 mbd, 77.100 bd menos que en enero, debido sobre todo a la caída de las extracciones de Venezuela (-52.400 bd), Emiratos Árabes Unidos (-34.300 bd) e Irak (-25.500 bd).

Resulta relevante que Venezuela ha reconocido (comunicación directa con la OPEP) que su producción ha caído hasta 1,586 millones de barriles al día en febrero, frente a las 2,373 millones que estaba produciendo en febrero de 2016. No obstante, este dato sigue por encima de los 1,586 millones de barriles que ‘fuentes secundarias’ aseguran que está produciendo el país latinoamericano en realidad.

La debacle en la producción de crudo en Venezuela se está acentuando a medida que la crisis que vive el país impide la renovación y mantenimiento de la industria petrolera. Aunque los precios del crudo son más elevados, tanto el capital físico como el humano (trabajadores) no están dispuestos o no pueden producir más crudo porque no tienen capacidad para ello.

La organización, ante el aumento previsto en los suministros rivales, ha reducido su previsión de la llamada “demanda de la OPEP” (la cantidad de barriles que el mundo requerirá de sus catorce socios) hasta 32,6 mbd, 0,2 mbd menos que en 2017.

Los precios se mantienen

“Los precios comenzaron a suavizarse en la medida en que la producción de Estados Unidos llegaba a niveles casi récord y la demanda parecía estar disminuyendo antes del inicio de la temporada de mantenimiento de las refinerías”, explica el documento.

En la sesión presente, el barril de Brent (de referencia en Europa) pierde alrededor de un 0,5% hasta los 64,4 dólares la unidad, mientras que el barril de West Texas se sitúa en los 60,4 dólares.

El Economista.

Comments

comments

El rápido aumento de la producción de shale oil (petróleo esquisto) en EEUU amenaza el equilibrio del mercado del crudo, que buscan la OPEP y sus aliados mediante una limitación de los suministros. La OPEP ha reconocido por primera vez que el crecimiento de la producción en los países ajenos al cártel va a superar el aumento de la demanda, lo que reducirá el efecto de sus recortes. Aunque Venezuela ha reconocido, por fin, que su producción de crudo es inferior a 1,6 millones de barriles por día, la fuerza de otros productores podría dejar este hecho en algo anecdótico.

Además del contundente informe mensual de la OPEP, las reservas de petróleo de EEUU crecieron la semana pasada en 5 millones de barriles, hasta alcanzar los 430,9 millones, mientras que los expertos habían calculado un aumento de sólo 2,5 millones de barriles, lo que también está ejerciendo presión a la baja sobre los precios del crudo en la jornada de hoy.

Informe de la OPEP

Además,  la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha publicado en su informe mensual de febrero un aumento “mayor de lo esperado” de la producción estadounidense cubrirá el crecimiento de la demanda este año.

Si hace un mes la OPEP preveía que la producción de sus rivales aumentaría este año en 1,44 millones de barriles diarios (mbd) respecto a 2017, ahora ese cálculo se dispara hasta los 1,66 mbd, superando el crecimiento de la demanda pronosticado para todo 2018, de 1,60 mbd, aunque sólo por 60.000 barriles al día o bd.

“Para 2018, se espera un crecimiento mayor (de la oferta petrolera) en función del incremento proyectado en la producción de petróleo de esquisto” en EEUU, indica el informe. Los analistas de la OPEP explican que el auge productivo está relacionado con la subida del precio del barril de los últimos meses, que incentiva a los productores de países como EEUU, Canadrá o Brasil a bombear más ‘oro negro’ ante el mayor margen de beneficio por cada barril extraído.

Eso refleja “un ambiente de mejores precios no sólo para los productores de esquisto, sino también para otros países como Canadá, Reino Unido, Brasil y China”, agregan.

La cuestión no explícita que plantean estas cifras es lo que pudiera pasar si los 14 países de la OPEP y sus 10 aliados -entre ellos Rusia y México- deciden en su próxima reunión, prevista para junio, abrir los “grifos” y poner así fin al recorte de la producción petrolera pactado a finales de 2016.

Evidentemente, el resultado sería un fuerte exceso de la oferta, similar quizás al que provocó el desplome de los “petroprecios” en más de un 80% entre mediados de 2014 y enero de 2016.

Sin embargo, el acuerdo de retirar del mercado un total de 1,8 mbd, que entró en vigor el 1 de enero de 2017, rige hasta el 31 de diciembre próximo, así que hasta entonces no deberían esperarse barriles adicionales por parte de esos 24 países.

Esta situación garantiza aparentemente un ajustado equilibrio entre el incremento de la oferta y el de la demanda, con la balanza inclinándose ligeramente hacia cierto exceso de suministros.

No obstante, la OPEP admite incertidumbres que pueden cambiar el panorama, si bien confía en un sólido crecimiento de la demanda petrolera gracias a “las mejoras en la actividad económica en todo el mundo”.

Pero, advierte, “el reciente anuncio de EEUU de imponer aranceles sobre el acero y el aluminio, así como las potenciales consecuencias del estímulo fiscal de EEUU en la deuda de la nación, pueden frenar el crecimiento” previsto de la economía y, por ende, del consumo mundial de crudo.

Venezuela lastra a la OPEP

Éste, con un incremento anual de 1,60 mbd (ó un 1,64%), se situará en una media de 98,63 mbd en todo 2018, vaticina la OPEP. De esa cantidad, la producción No-OPEP tendrá este año un promedio anual de 59,53 mbd, un 2,87% más que en 2017, y llegará a un máximo de 60,10 mbd en diciembre.

Frente a ello, el bombeo de los catorce miembros de la OPEP bajó en febrero hasta 32,18 mbd, 77.100 bd menos que en enero, debido sobre todo a la caída de las extracciones de Venezuela (-52.400 bd), Emiratos Árabes Unidos (-34.300 bd) e Irak (-25.500 bd).

Resulta relevante que Venezuela ha reconocido (comunicación directa con la OPEP) que su producción ha caído hasta 1,586 millones de barriles al día en febrero, frente a las 2,373 millones que estaba produciendo en febrero de 2016. No obstante, este dato sigue por encima de los 1,586 millones de barriles que ‘fuentes secundarias’ aseguran que está produciendo el país latinoamericano en realidad.

La debacle en la producción de crudo en Venezuela se está acentuando a medida que la crisis que vive el país impide la renovación y mantenimiento de la industria petrolera. Aunque los precios del crudo son más elevados, tanto el capital físico como el humano (trabajadores) no están dispuestos o no pueden producir más crudo porque no tienen capacidad para ello.

La organización, ante el aumento previsto en los suministros rivales, ha reducido su previsión de la llamada “demanda de la OPEP” (la cantidad de barriles que el mundo requerirá de sus catorce socios) hasta 32,6 mbd, 0,2 mbd menos que en 2017.

Los precios se mantienen

“Los precios comenzaron a suavizarse en la medida en que la producción de Estados Unidos llegaba a niveles casi récord y la demanda parecía estar disminuyendo antes del inicio de la temporada de mantenimiento de las refinerías”, explica el documento.

En la sesión presente, el barril de Brent (de referencia en Europa) pierde alrededor de un 0,5% hasta los 64,4 dólares la unidad, mientras que el barril de West Texas se sitúa en los 60,4 dólares.

El Economista.

Comments

comments