La corrección política no es rentable

La corrección política no es rentable

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la corrección política no es rentable

Por: Víctor Alvargonzález

Todavía recuerdo la cara de asombro que me pusieron cuando dije en un comité que, como había ganado Trump, había que incrementar el peso de EE.UU. en cartera.

Vista desde fuera la escena debió de resultar cómica porque a la cara de asombro del comité se unió la mía. Es que no me lo esperaba para nada. ¿Cómo podía generar asombro que viera como positivo para la bolsa norteamericana la llegada al poder de un presidente cuyo programa se centraba en bajadas masivas de impuestos, renegociación de acuerdos internacionales – obviamente a favor de Estados Unidos – y renovación de las infraestructuras del país? Para mí era evidente que sería bueno para la valoración de las empresas norteamericanas y, al fin y al cabo, la bolsa es el lugar donde se valoran las acciones de una serie de empresas, en este caso las más representativas de la economía USA.

Una vez superado el desconcierto inicial, me dijeron que cómo era posible que me gustara Trump. Yo respondí que no me gustaba, qué lo que me gustaban eran las consecuencias que podía tener su programa en la evolución de la bolsa norteamericana. Que a mí me pareciera un tipo vulgar o xenófobo era irrelevante.

Evidentemente a ellos no les pareció irrelevante y mi propuesta fue rápidamente desechada. Para más “inri”, lo fue a favor de Europa, cuyos políticos eran y son, en mi opinión, francamente incompetentes y disparan a menudo contra los intereses de sus conciudadanos y empresas. Aunque sean, eso sí, políticamente muy correctos.

El caso es que en los últimos 10 años la bolsa norteamericana ha subido un 100% más que la mejor bolsa europea – la alemana – y un 160% más que la española. Y gran parte de ese empujón de rentabilidad se ha producido precisamente como consecuencia de la llegada al poder del malhablado, maleducado y políticamente incorrecto Donald Trump. Lo pensaba entonces y lo sigo pensando ahora: la políticamente correcta Europa y la cada día más políticamente correcta España seguirán siendo menos rentables para el inversor que la incorrecta Norteamérica.

También existe en el mercado una actitud considerada políticamente correcta en relación con los bancos centrales. Se resume en que las medidas de estímulo monetario – el famoso QE – son malas y, por lo tanto, no hay que invertir allí donde se promueven. Además, es un principio generalmente aceptado que el día que finalicen el cielo caerá sobre nuestras cabezas. Y no sólo ha sido la visión del consenso, que es muy dado a la corrección política, sino que mucha gente se ha hecho famosa hablando de ello. Anunciar el Armageddon financiero, además de ser políticamente correcto, vende libros y genera seguidores en Twitter. Pero ojo: no es rentable creérselo.

Del “subidón” que ha tenido el mercado norteamericano en los últimos 10 años, la última parte corresponde a la política económica de Trump, cierto, pero la subida anterior coincide curiosamente con el periodo en el que se ha inyectado dinero en la economía de los EE.UU. Es obvio que malo no ha sido, porque sino las bolsas habrían bajado. No estamos hablando de si es ortodoxo, estamos hablando de si es una política que hace que suban o que bajen los precios de acciones y bonos y si nos permiten mejorar la rentabilidad de nuestras carteras.

No somos ministros, ni tertulianos ni tuiteros: somos inversores y ahorradores. Nuestro único objetivo es obtener una rentabilidad para nuestros ahorros, no que alguien venda libros o aumente su número de seguidores en Twitter. Y, por cierto: llevamos años desde que se anunció en fin del QE en EE.UU y no ha llegado el apocalipsis financiero. Tampoco en Europa, donde se acaba de anunciar (el fin del QE y, en consecuencia, la llegada del apocalipsis).

Recuerdo también una reunión que tuvo lugar cuando empezaba a rumorearse que el Banco Central Europeo seguiría los pasos de la Reserva Federal norteamericana y procedería a lanzar su propio programa de estímulo monetario.La corrección política no es racional, funciona como las sectas, así que mi propuesta de comprar bonos corporativos para aprovechar el QE europeo fue rápidamente desestimada. Por unanimidad. Lógicamente esos bonos subieron como la espuma cuando empezaron las compras del BCE. La corrección política de los asistentes supuso un terrible coste de oportunidad, porque una oportunidad como esa no se repetirá en décadas o incluso en siglos.

Creo que a la hora de invertir deben seguirse criterios de responsabilidad social. Yo nunca invertiría en una empresa que, por ejemplo, utilice mano de obra infantil. O que fabrique armas. Pero nadie ha dicho que para ser socialmente responsable haya que ser políticamente correcto. Si usted quiere acertar en sus inversiones, sugiero se olvide de la corrección política. Piense en términos de mercado, de oferta y demanda, de flujos de inversión, de datos económicos, etc. Piense en cualquier cosa relacionada con el funcionamiento y las reglas de los mercados, nunca en función de lo que es políticamente “bueno” “malo”, “correcto” o “incorrecto”. Deje ese tipo de consideraciones para cuando vaya a votar. Si quiere castigar a Trump o cualquier otro político hágalo en las urnas, no utilice sus ahorros.

El Confidencial.

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Por: Víctor Alvargonzález

Todavía recuerdo la cara de asombro que me pusieron cuando dije en un comité que, como había ganado Trump, había que incrementar el peso de EE.UU. en cartera.

Vista desde fuera la escena debió de resultar cómica porque a la cara de asombro del comité se unió la mía. Es que no me lo esperaba para nada. ¿Cómo podía generar asombro que viera como positivo para la bolsa norteamericana la llegada al poder de un presidente cuyo programa se centraba en bajadas masivas de impuestos, renegociación de acuerdos internacionales – obviamente a favor de Estados Unidos – y renovación de las infraestructuras del país? Para mí era evidente que sería bueno para la valoración de las empresas norteamericanas y, al fin y al cabo, la bolsa es el lugar donde se valoran las acciones de una serie de empresas, en este caso las más representativas de la economía USA.

Una vez superado el desconcierto inicial, me dijeron que cómo era posible que me gustara Trump. Yo respondí que no me gustaba, qué lo que me gustaban eran las consecuencias que podía tener su programa en la evolución de la bolsa norteamericana. Que a mí me pareciera un tipo vulgar o xenófobo era irrelevante.

Evidentemente a ellos no les pareció irrelevante y mi propuesta fue rápidamente desechada. Para más “inri”, lo fue a favor de Europa, cuyos políticos eran y son, en mi opinión, francamente incompetentes y disparan a menudo contra los intereses de sus conciudadanos y empresas. Aunque sean, eso sí, políticamente muy correctos.

El caso es que en los últimos 10 años la bolsa norteamericana ha subido un 100% más que la mejor bolsa europea – la alemana – y un 160% más que la española. Y gran parte de ese empujón de rentabilidad se ha producido precisamente como consecuencia de la llegada al poder del malhablado, maleducado y políticamente incorrecto Donald Trump. Lo pensaba entonces y lo sigo pensando ahora: la políticamente correcta Europa y la cada día más políticamente correcta España seguirán siendo menos rentables para el inversor que la incorrecta Norteamérica.

También existe en el mercado una actitud considerada políticamente correcta en relación con los bancos centrales. Se resume en que las medidas de estímulo monetario – el famoso QE – son malas y, por lo tanto, no hay que invertir allí donde se promueven. Además, es un principio generalmente aceptado que el día que finalicen el cielo caerá sobre nuestras cabezas. Y no sólo ha sido la visión del consenso, que es muy dado a la corrección política, sino que mucha gente se ha hecho famosa hablando de ello. Anunciar el Armageddon financiero, además de ser políticamente correcto, vende libros y genera seguidores en Twitter. Pero ojo: no es rentable creérselo.

Del “subidón” que ha tenido el mercado norteamericano en los últimos 10 años, la última parte corresponde a la política económica de Trump, cierto, pero la subida anterior coincide curiosamente con el periodo en el que se ha inyectado dinero en la economía de los EE.UU. Es obvio que malo no ha sido, porque sino las bolsas habrían bajado. No estamos hablando de si es ortodoxo, estamos hablando de si es una política que hace que suban o que bajen los precios de acciones y bonos y si nos permiten mejorar la rentabilidad de nuestras carteras.

No somos ministros, ni tertulianos ni tuiteros: somos inversores y ahorradores. Nuestro único objetivo es obtener una rentabilidad para nuestros ahorros, no que alguien venda libros o aumente su número de seguidores en Twitter. Y, por cierto: llevamos años desde que se anunció en fin del QE en EE.UU y no ha llegado el apocalipsis financiero. Tampoco en Europa, donde se acaba de anunciar (el fin del QE y, en consecuencia, la llegada del apocalipsis).

Recuerdo también una reunión que tuvo lugar cuando empezaba a rumorearse que el Banco Central Europeo seguiría los pasos de la Reserva Federal norteamericana y procedería a lanzar su propio programa de estímulo monetario.La corrección política no es racional, funciona como las sectas, así que mi propuesta de comprar bonos corporativos para aprovechar el QE europeo fue rápidamente desestimada. Por unanimidad. Lógicamente esos bonos subieron como la espuma cuando empezaron las compras del BCE. La corrección política de los asistentes supuso un terrible coste de oportunidad, porque una oportunidad como esa no se repetirá en décadas o incluso en siglos.

Creo que a la hora de invertir deben seguirse criterios de responsabilidad social. Yo nunca invertiría en una empresa que, por ejemplo, utilice mano de obra infantil. O que fabrique armas. Pero nadie ha dicho que para ser socialmente responsable haya que ser políticamente correcto. Si usted quiere acertar en sus inversiones, sugiero se olvide de la corrección política. Piense en términos de mercado, de oferta y demanda, de flujos de inversión, de datos económicos, etc. Piense en cualquier cosa relacionada con el funcionamiento y las reglas de los mercados, nunca en función de lo que es políticamente “bueno” “malo”, “correcto” o “incorrecto”. Deje ese tipo de consideraciones para cuando vaya a votar. Si quiere castigar a Trump o cualquier otro político hágalo en las urnas, no utilice sus ahorros.

El Confidencial.

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