Argentina: Lo mejor será acelerar el gradualismo

Argentina: Lo mejor será acelerar el gradualismo

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mauricio macri

Por: Roberto Cachanosky

La suba del tipo de cambio de las últimas semanas solo tiene que ser tomada, por el momento, como un simple llamado de atención. Ni siquiera estamos en luz amarilla de alerta.

Tomando los datos hasta el mes de diciembre, puede verse que el tipo de cambio recién se está acercando a los niveles de febrero de 2016, cuando se produjo la devaluación.

A pesos de diciembre de 2017, el tipo de cambio de febrero 2016 era de $ 22,77. Si lo indexamos por otros 2 puntos de inflación de enero 2018 llegaríamos a un dólar de $ 23,1 restándole la inflación de EE.UU. Es decir, hoy un dólar de $ 20,17 ni si quiera alcanza el nivel de febrero de 2016, lo cual indica que todavía no hay motivos para alarmarse.

Obviamente que el financiamiento externo no va a ser para siempre, y empezar a recortar el gasto público es clave para no repetir la historia tantas veces conocida en Argentina: una crisis financiera a raíz de una crisis fiscal.

El dilema

El gobierno se encuentra frente al siguiente dilema. Al financiar el déficit fiscal con deuda externa, los dólares que recibe los tiene que transformar en pesos dado que las jubilaciones, los sueldos y demás gastos, los hace en moneda nacional. Para transformar esos dólares en pesos tiene dos opciones: 1) vender los dólares en el mercado y hacerse de los pesos que están circulando, con lo cual caería el tipo de cambio nominal y real afectando el sector externo, o 2) entregarle los dólares al BCRA, el Central coloca los dólares en las reservas y emite los pesos para dárselos al tesoro. El problema es que cuando el tesoro empieza a pagar con esos pesos emitidos por el BCRA, entran en circulación generando presiones inflacionarias, por eso el Central tiene que salir a colocar Lebac (Letras del Banco Central) para absorber la liquidez sobrante en el mercado y por esa liquidez paga una tasa de interés.

El gradualismo tiene un doble costo financiero. Se pagan intereses cuando se toma deuda externa y se pagan intereses cuando el Central absorbe el dinero emitido contra los dólares que le entregó el tesoro. Lo concreto es que mientras el tesoro reduce el déficit fiscal primario (sin incluir los intereses de la deuda) 1 punto del PIB por año, el costo financiero es de 5 puntos del producto por año. En otras palabras, el gradualismo lleva a un aumento del déficit fiscal y no a una reducción.

Insuficiente

El esfuerzo que está haciendo el gobierno por reducir el gasto público no alcanza para dominar la situación. Las medidas anunciadas por el presidente Macri respecto al congelamiento de los salarios de los funcionarios políticos, la reducción de la planta de personal y la prohibición que familiares de funcionarios políticos ocupen cargos públicos, son una clara señal política apuntando a la decencia para marcar un límite con el tema del nepotismo, que con el kirchnerismo había llegado hasta niveles de escándalo.

Comenzando por el último punto, entiendo la decisión del presidente de limitar la posibilidad de nombrar familiares de funcionarios políticos en organismos públicos. Esta decisión viene dada, por un lado por las barbaridades que se hicieron durante el kirchnerismo y, por otro, es el costo que pagaron para sostener al ministro Triaca, quien además de tener problemas con una empleada doméstica, tenía dos hermanas en la función pública.

La medida en sí, entonces, es más una señal política que una medida económica que pueda mover el amperímetro. Para tener una idea: si el ahorro por el no ajuste de sueldo de funcionarios políticos y la reducción de la planta de funcionarios de esa categoría es de $ 1.500 millones, estamos hablando de un ahorro equivalente al 0,47% de la masa salarial que se prevé en el presupuesto 2018, y es equivalente al 0,012% del PIB, con lo cual no bajará casi nada el déficit fiscal financiero que está en el 6,1% del PIB. Por otro lado, la reducción de la estructura estatal, en todo caso implicaría volver a la herencia K, ya que en los 2 primeros años de Cambiemos aumentó la estructura estatal en cantidad de ministerios, secretarías, subsecretarias y direcciones nacionales.

El presupuesto de la Administración Central para este año está previsto en $ 2.904.414 millones, con lo cual la disminución de $ 1.500 millones, si bien suena importante, no cambia el nivel del gasto público. Esos $ 1.500 millones representan el 0,05% del gasto de la Administración Pública Nacional. Por eso, insisto, es más una señal política del gobierno mostrando que los funcionarios políticos también hacen un esfuerzo, que una medida económica que cambie el déficit fiscal.

Conducción

El gobierno cree que anunciando medidas todos los días construye una política económica, y la realidad es que sigue faltando una política económica explícita, un ministro de economía que genere un fuerte impacto de confianza y un equipo económico que pueda implementar ese plan. Macri sigue empecinado en atomizar el manejo de la política económica, pero nadie sabe muy bien cómo harán para dominar la herencia recibida. Creo que ni en el gobierno tienen una idea acabada de cómo dominarla.

El gobierno se conforma con crecer al 3 o 3,5% anual, cuando en rigor son tasas paupérrimas considerando del bajo nivel del que venimos. Solo por razones estadísticas deberíamos estar creciendo al 6 o 7% anual.

Es muy claro que al gobierno le falta una cabeza que sepa economía y tenga noción del equilibrio general. La atomización lleva a improvisaciones y contradicciones. Mientras haya financiamiento externo, la situación aguanta. Pero ojo que las tasas están subiendo en EE.UU., el costo del financiamiento subirá y nadie nos va a financiar cualquier nivel de déficit fiscal.

Mejor acelerar el gradualismo antes que nos sorprendan en el medio del río.

El País, Uruguay.

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Por: Roberto Cachanosky

La suba del tipo de cambio de las últimas semanas solo tiene que ser tomada, por el momento, como un simple llamado de atención. Ni siquiera estamos en luz amarilla de alerta.

Tomando los datos hasta el mes de diciembre, puede verse que el tipo de cambio recién se está acercando a los niveles de febrero de 2016, cuando se produjo la devaluación.

A pesos de diciembre de 2017, el tipo de cambio de febrero 2016 era de $ 22,77. Si lo indexamos por otros 2 puntos de inflación de enero 2018 llegaríamos a un dólar de $ 23,1 restándole la inflación de EE.UU. Es decir, hoy un dólar de $ 20,17 ni si quiera alcanza el nivel de febrero de 2016, lo cual indica que todavía no hay motivos para alarmarse.

Obviamente que el financiamiento externo no va a ser para siempre, y empezar a recortar el gasto público es clave para no repetir la historia tantas veces conocida en Argentina: una crisis financiera a raíz de una crisis fiscal.

El dilema

El gobierno se encuentra frente al siguiente dilema. Al financiar el déficit fiscal con deuda externa, los dólares que recibe los tiene que transformar en pesos dado que las jubilaciones, los sueldos y demás gastos, los hace en moneda nacional. Para transformar esos dólares en pesos tiene dos opciones: 1) vender los dólares en el mercado y hacerse de los pesos que están circulando, con lo cual caería el tipo de cambio nominal y real afectando el sector externo, o 2) entregarle los dólares al BCRA, el Central coloca los dólares en las reservas y emite los pesos para dárselos al tesoro. El problema es que cuando el tesoro empieza a pagar con esos pesos emitidos por el BCRA, entran en circulación generando presiones inflacionarias, por eso el Central tiene que salir a colocar Lebac (Letras del Banco Central) para absorber la liquidez sobrante en el mercado y por esa liquidez paga una tasa de interés.

El gradualismo tiene un doble costo financiero. Se pagan intereses cuando se toma deuda externa y se pagan intereses cuando el Central absorbe el dinero emitido contra los dólares que le entregó el tesoro. Lo concreto es que mientras el tesoro reduce el déficit fiscal primario (sin incluir los intereses de la deuda) 1 punto del PIB por año, el costo financiero es de 5 puntos del producto por año. En otras palabras, el gradualismo lleva a un aumento del déficit fiscal y no a una reducción.

Insuficiente

El esfuerzo que está haciendo el gobierno por reducir el gasto público no alcanza para dominar la situación. Las medidas anunciadas por el presidente Macri respecto al congelamiento de los salarios de los funcionarios políticos, la reducción de la planta de personal y la prohibición que familiares de funcionarios políticos ocupen cargos públicos, son una clara señal política apuntando a la decencia para marcar un límite con el tema del nepotismo, que con el kirchnerismo había llegado hasta niveles de escándalo.

Comenzando por el último punto, entiendo la decisión del presidente de limitar la posibilidad de nombrar familiares de funcionarios políticos en organismos públicos. Esta decisión viene dada, por un lado por las barbaridades que se hicieron durante el kirchnerismo y, por otro, es el costo que pagaron para sostener al ministro Triaca, quien además de tener problemas con una empleada doméstica, tenía dos hermanas en la función pública.

La medida en sí, entonces, es más una señal política que una medida económica que pueda mover el amperímetro. Para tener una idea: si el ahorro por el no ajuste de sueldo de funcionarios políticos y la reducción de la planta de funcionarios de esa categoría es de $ 1.500 millones, estamos hablando de un ahorro equivalente al 0,47% de la masa salarial que se prevé en el presupuesto 2018, y es equivalente al 0,012% del PIB, con lo cual no bajará casi nada el déficit fiscal financiero que está en el 6,1% del PIB. Por otro lado, la reducción de la estructura estatal, en todo caso implicaría volver a la herencia K, ya que en los 2 primeros años de Cambiemos aumentó la estructura estatal en cantidad de ministerios, secretarías, subsecretarias y direcciones nacionales.

El presupuesto de la Administración Central para este año está previsto en $ 2.904.414 millones, con lo cual la disminución de $ 1.500 millones, si bien suena importante, no cambia el nivel del gasto público. Esos $ 1.500 millones representan el 0,05% del gasto de la Administración Pública Nacional. Por eso, insisto, es más una señal política del gobierno mostrando que los funcionarios políticos también hacen un esfuerzo, que una medida económica que cambie el déficit fiscal.

Conducción

El gobierno cree que anunciando medidas todos los días construye una política económica, y la realidad es que sigue faltando una política económica explícita, un ministro de economía que genere un fuerte impacto de confianza y un equipo económico que pueda implementar ese plan. Macri sigue empecinado en atomizar el manejo de la política económica, pero nadie sabe muy bien cómo harán para dominar la herencia recibida. Creo que ni en el gobierno tienen una idea acabada de cómo dominarla.

El gobierno se conforma con crecer al 3 o 3,5% anual, cuando en rigor son tasas paupérrimas considerando del bajo nivel del que venimos. Solo por razones estadísticas deberíamos estar creciendo al 6 o 7% anual.

Es muy claro que al gobierno le falta una cabeza que sepa economía y tenga noción del equilibrio general. La atomización lleva a improvisaciones y contradicciones. Mientras haya financiamiento externo, la situación aguanta. Pero ojo que las tasas están subiendo en EE.UU., el costo del financiamiento subirá y nadie nos va a financiar cualquier nivel de déficit fiscal.

Mejor acelerar el gradualismo antes que nos sorprendan en el medio del río.

El País, Uruguay.

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